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¿Qué hay que valorar a la hora de implementar un programa de Voluntariado Corporativo para el Desarrollo?

Voluntariado corporativo en Ecuador

La implantación de un programa de VC para el Desarrollo exitoso pasa por un proceso de reflexión de la organización empresarial, ya que reside en este tipo de iniciativas un interesante potencial de beneficios en diversos aspectos.

De este modo, lejos de iniciarse como una acción puntual dentro o fuera de la RSC de la empresa, si se desea sacar el máximo partido a esta inversión económica, institucional y personal, se han de asentar y definir los objetivos y las estrategias para lograrlos. Se han de tomar decisiones empresariales siguiendo la línea y cultura corporativa de la organización.

Ideas a valorar en un programa de Voluntariado Corporativo para el Desarrollo

Estas son algunas ideas que se han de valorar a la hora de diseñar, implementar y evaluar un programa de Voluntariado Corporativo para el Desarrollo.

    • Adecuación y alineamiento entre empresa y ONG. Para la empresa, es importante la adecuada elección de la ONG con la que colaborar. Tanto en términos de coherencia con su negocio, como de filosofía de trabajo o estrategia. Para la ONG es importante valorar la implicación, finalidad e intención de la empresa, y el potencial de la relación a futuro. Previamente a la implantación del programa, es bueno que haya una relación de confianza y un historial de trabajo conjunto.
    • Otorgar espacio a la organización facilitadora en la sensibilización e integración de las áreas de RRHH y comunicación. Para maximizar las posibilidades de un programa de Voluntariado Corporativo para el Desarrollo de cara a la consecución de objetivos empresariales, el ideal sería que las distintas áreas de la empresa, tuvieran un papel. En este sentido, la ONG puede ser un agente clave para extender la filosofía del programa. También para transmitir los beneficios y potencialidades del voluntariado y de la RSC entre la organización.
    • Compromiso y trabajo conjunto de la empresa y la ONG. Si bien es cierto que la organización facilitadora es el agente encargado de la coordinación, es importante que haya una implicación del gestor del programa de la empresa en el proceso. Así se extrae el máximo conocimiento posible y se estudian las posibilidades que se puedan estar generando gracias a la iniciativa. Asimismo, también es necesario para ajustar los objetivos de la acción de los empleados y orientarlos tanto al desarrollo de sus motivaciones personales como a los de la empresa.
    • Selección de los voluntarios de acuerdo a sus conocimientos profesionales y habilidades técnicas. Además de contar con las habilidades personales, hay que tener en cuenta sus conocimientos y perfil profesional. Esto se debe a que el voluntariado que se va a desarrollar será específico y ajustado a una necesidad concreta.
    • Formación previa del voluntario. Se han de entregar una serie de materiales prácticos para el voluntariado. Esto incluye: información sobre el tipo de trabajo que va a realizar, conceptos básicos de cooperación y datos del contexto y de la comunidad. Antes de viajar es imprescindible que el voluntario tenga claro el plan de trabajo que va a desarrollar.
    • Acuerdos de imagen y comunicación entre empresa y ONG. La unión hace la fuerza. También en el caso de las relaciones entre agentes del sector privado y ONG. Y más allá, este tipo de uniones legitima las historias que se transmiten a la sociedad.
    • Seguimiento y evaluación. Que garantice una mejora constante del proceso y el impacto de los programas. Se han de tratar de integrar los aprendizajes y mejoras extraídas de la evaluación en futuros procesos.

Desde CODESPApro, nuestra área de consultoría, podemos ayudarte a implementar un programa de Voluntariado Corporativo para el Desarrollo. Envía un email a Mónica Gil-Casares a mgilcasares@codespa.org y estaremos encantados de plantearlo contigo.


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