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Desafíos de los bonos de impacto social

Los bonos de impacto social son un modelo para financiar la implementación de una intervención innovadora con el objetivo de someter a prueba su efectividad para abordar un reto social en concreto (UpSocial).

Por lo general, este modelo se orienta a experimentar con intervenciones innovadoras para buscar resolver retos sociales crónicos con problemáticas complejas y multidimensionales. Suelen basarse en la evidencia acerca del logro de resultados de otros proyectos similares. Entre otras bondades, los BIS permiten flexibilidad y adaptación continua en el desarrollo del proyecto, dado que el éxito del bono se medirá en función del logro de los resultados esperados. Generalmente se han utilizado para financiar la prevención de un problema; opción que termina siendo más económica que financiar su solución una vez el problema se ha generado.

El BIS se presenta como un modelo para derribar ciertas barreras a la experimentación, promoviendo la innovación social. Entre estas barreras se encuentran la tradicional aversión al riesgo del fracaso de los donantes, la administración pública, y los actores involucrados en una intervención; contratos inflexibles focalizados en insumos y con horizontes temporales cortos; pocos incentivos a poner el foco en el logro de resultados; poca evidencia sobre el rendimiento de las intervenciones implementadas para responder a los retos sociales; resistencia a invertir en la prevención de los problemas sociales, entre otras (Social Finance 2014).

Técnicamente, los BIS se formalizan a través de un contrato de pago por resultados (o pago-por-éxito) firmado entre un pagador de resultados (en adelante, PdR) y un inversor de impacto. En el contrato se acuerda que este último proporciona el capital inicial para financiar una intervención social concreta. Si, y sólo sí, se consiguen los resultados acordados entre las partes, el PdR rembolsa al inversor el capital inicial invertido, junto con un retorno financiero.

Los BIS tienen la característica de integrar un componente de transferencia de riesgo entre actores. Esto incentiva la puesta en marcha de intervenciones innovadoras a modo de prueba piloto para solucionar un complejo problema social.

Retos de los bonos de impacto social

Aunque este instrumento ofrece múltiples ventajas a cada uno de los actores intervinientes o stakeholders, para valorar todo el potencial de los BIS hay que tener presente los retos y los escenarios en los que este modelo no es la mejor opción para abordar un problema social y/o de desarrollo. Son tres los aspectos principales a valorar:

  • Proceso de diseño arduo y complejo. El trabajo de análisis del proyecto requiere de cierta inversión inicial para financiar el estudio de viabilidad y diseño. Asimismo, debe haber unanimidad entre todos los actores a la hora de definirse los distintos componentes del programa, los resultados esperados, las métricas evaluación y pago, entre otros aspectos. En estas últimas, si el pagador de resultados (PdR), este es, el agente que se compromete a pagar al inversor en caso de consecución de los resultados sociales pertinentes, es un actor público, se contratan por medio de una licitación pública, con la posterior negociación y requieren una carga de trabajo amplia en la recopilación de información y posterior análisis.
  • Atribución del impacto a través de la definición de indicadores. Los resultados han de ser evaluados en base a indicadores cuantitativos, dada la necesidad de medición precisa de la atribución de impacto. Por tanto, este tipo de modelos no se suelen dirigir a intervenciones cuyo objetivo es tener impactos sociales de corte más cualitativo (i.e. empoderamiento, aumento de autoestima, etc.).
  • Nivel de riesgo óptimo. La utilidad de estos instrumentos depende de la necesidad de transferir riesgo. Los BIS/BID son útiles cuando el nivel de incertidumbre sobre el impacto de la intervención encuentra el equilibrio entre la certeza absoluta y el desconocimiento total del potencial de impacto.

Gráfico nivel de riesgo

En el siguiente link profundizamos en nueve razones por las que impulsar un bono de impacto social.


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