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El BID premia el Programa Agrocrédito, servicios microfinancieros, por su labor en zonas rurales en República Dominicana

El BID premia el Programa Agrocrédito, servicios microfinancieros, por su labor en zonas rurales en República Dominicana

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha reconocido en los Premios Interamericanos a la Innovación Financiera y Empresarial, en la categoría “Servicio financiero al pequeño productor” al programa Agrocrédito. Un proyecto, desarrollado por ADOPEM y CODESPA con el que promovemos el desarrollo de las zonas rurales a través de un crédito adaptado a los ciclos productivos de los agricultores.

El pasado 31 de octubre se celebró la entrega de estos premios y fueron entregados por Luis Alberto Moreno, presidente del BID y Mauricio Macri, Presidente de Argentina. Recogió el premio Mercedes Canalda, la presidenta ejecutiva de Banco ADOPEM.

En un país como República Dominicana, el que apenas la mitad de la población adulta tiene una cuenta bancaria, la inclusión financiera sigue siendo uno de los mayores retos. ¿Qué significa el Agrocrédito para que esta población? Se trata de un microcrédito que les permite poder invertir en sus tierras, mejoran los niveles de producción por área y, de esta forma, aumentando sus ingresos. Se trata de un  pequeño crédito diseñado y ajustado a la realidad productiva de la pequeña agricultura, apostando por la sostenibilidad económica e incluyendo financieramente a una población muy vulnerable.

Los agricultores que han accedido a este agrocrédito tienen tierras pequeñas, de unas tres hectáreas, que producen principalmente para satisfacer la demanda en el ámbito nacional. Son familias que cultivan frijol, guandú, cebolla, hortalizas, maracuyá, cacao, banano, plátano, cerdos, vacas… y gracias a este microcrédito pueden adaptar la forma de pago a la capacidad de cada productor y de cada periodo de cosecha.

El 24% de estos microcréditos han ido destinados a mujeres. De este modo, les hemos ayudado a empoderarse y que así tomen un papel más activo en sus comunidades y en sus familias. Esto cobra mucha relevancia teniendo en cuenta que solo el 5% de las mujeres de la zona rural, son propietarias de parcelas.

Este reconocimiento nos impulsa a seguir apostando por los microcréditos como oportunidad de desarrollo ya que son una oportunidad de cambio para agricultores muy vulnerables.