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Agrocrédito: una oportunidad para pequeños agricultores pobres en República Dominicana

Agrocrédito: una oportunidad para pequeños agricultores pobres en República Dominicana

Si piensas en República Dominicana, te viene a la cabeza un país muy turístico al que la gente le encanta por sus playas, su ambiente tropical, su belleza… Punta Cana y Santo Domingo son algunas de las zonas con más interés turístico a nivel mundial.

Hoy, nosotros queremos darte a conocer otras zonas de este país, que nunca salen en los medios de comunicación pero donde viven personas a las que es necesario que les demos voz. Hablamos de agricultores pobres que viven en Elías Piña, Independencia, Pedernales, San José de Ocoa, Monte Plata, Hato Mayor, El Seibo, Valverde, Monte Cristi, Santiago Rodríguez y Dajabon. Zonas donde los niveles de pobreza llegan al 60% y los de indigencia a más de un 25%, superando no solo el nivel medio de pobreza en el país sino también en la zona rural. Dentro de estas provincias se encuentran las cinco provincias fronterizas con Haití donde los niveles de pobreza rondan el 70% y la indigencia el 30%. Son personas que no pueden acceder a servicios básicos como alimentos o compra de medicamentos, entre otros.

La principal actividad en esta zona es la agropecuaria. Pero los agricultores viven en una situación de vulnerabilidad constante debido a los efectos que el cambio climático tiene sobre sus cosechas. Muchas veces ven cómo un desastre natural termina con sus cosechas, no pudiendo hacer frente a esa situación. El principal problema al que se enfrentan es que no tienen acceso a productos microfinancieros que les permitan invertir en sus cosechas y así poder aumentar sus cosechas y poder obtener un excedente que les permita ahorrar para los momentos en los que sufren estos desastres naturales.

El Agrocrédito como oportunidad de cambio

Desde CODESPA junto a ADOPEM hemos impulsado el agrocrédito como una oportunidad para estos pequeños productores. A través del proyecto “Inclusión financiera de familias productoras de la Base de la Pirámide de República Dominicana a través de la expansión y mejora del Agrocrédito”, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), hemos podido dar acceso a un microcrédito a 2.944 agricultores.

¿Qué es el Agrocrédito? Es un pequeño crédito que les permite poder invertir en sus tierras, mejorando los niveles de producción por área y, de esta forma, aumentando sus ingresos. Se trata de un microcrédito diseñado y ajustado a la realidad productiva de la pequeña agricultura, apostando por la sostenibilidad económica e incluyendo financieramente a una población muy vulnerable.

Los agricultores que han accedido a este agrocrédito tienen tierras pequeñas, de unas tres hectáreas, que producen principalmente para satisfacer la demanda en el ámbito nacional. Son familias que cultivan frijol, guandú, cebolla, hortalizas, maracuyá, cacao, banano, plátano, cerdos, vacas… y gracias a este microcrédito pueden adaptar la forma de pago a la capacidad de cada productor y de cada periodo de cosecha.

El 24% de estos microcréditos han ido destinados a mujeres. De este modo, les hemos ayudado a empoderarse y que así tomen un papel más activo en sus comunidades y en sus familias. Esto cobra mucha relevancia teniendo en cuenta que solo el 5% de las mujeres de la zona rural, son propietarias de parcelas.

Por otro lado, hemos ayudado a 150 productores de banano a que obtengan las certificaciones global GAP, comercio justo y cacao orgánico. Esto les permite exportar banano a Europa y así aumentar sus ingresos.

La importancia de la formación

Algo necesario a la hora de implantar un microcrédito es acompañarlo de una formación financiera y de reducción de riesgos. Gracias a este proyecto, 914 agricultores han recibido formación para que gestionen sus parcelas y los microcréditos de forma eficiente. Además, 373 productores han sido sensibilizados sobre la vulnerabilidad que sufre el sector agropecuario como resultado del cambio climático, enseñándoles herramientas y técnicas que les permiten reducir estos riesgos.

Además, hemos repartido 5.000 folletos sobre el cambio climático que han servido de base para sensibilizar sobre la importancia de la adaptación al cambio climático así como las medidas de protección que tienen los agricultores para reducir su vulnerabilidad ante los efectos climatológicos.

Gracias a nuestra experiencia, podemos afirmar que los microcréditos son una oportunidad de desarrollo, una oportunidad de cambio para agricultores muy vulnerables. Con unas condiciones y unos riesgos que ellos puedan asumir sin un sobreendeudamiento, los microcréditos les permiten invertir en aquello a lo que se dedican, pudiendo ingresar más dinero y así tener acceso a servicios básicos como alimentos, educación, medicamentos, etc.