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Los bancos de semilla: desarrollo de mercados rurales para acabar con el hambre en Angola

Los bancos de semilla: desarrollo de mercados rurales para acabar con el hambre en Angola

Todavía en 2016, 795 millones de personas sufren hambre, y la gran mayoría de ellos viven en países en desarrollo. Las consecuencias de ello son terribles, 100 millones de niños pesan mucho menos de su peso medio y esta deficiente nutrición, son la razón de casi la mitad de las muertes de niños menores de 5 años que hay cada año.

Sin embargo, esto puede cambiar. Por ejemplo, si las mujeres agricultoras tuvieran acceso a los mismo recursos que cualquier otro agricultor, 150 millones de personas dejarían de pasar hambre. Este cambio debe ser sostenible, y desde CODESPA hemos visto como impulsar un desarrollo de mercado de semillas, donde todo estaba en contra, puede ganar la lucha contra el hambre.

En nuestro caso todo comienza en una semilla, una semilla de calidad que ayuda a cambiar la vida de miles de personas. Nos dimos cuenta que era fundamental que esta semilla se multiplicara como si de algo viral se tratara, llegará a todos los hogares y fuera sostenible cuando nosotros nos marchemos. Y ese es el trabajo del banco de semillas, crear un ‘mercado’ de semillas accesible a todos.

Posiblemente al leer esto alguien pueda pensar que simplemente hemos decidido vender semillas a la gente, pero danos dos minutos para poder contártelo. Hablamos con los agricultores y supimos que no podían acceder a semillas de calidad (altos precios…). Esta era una de las principales causas de que sus cosechas no fueran lo suficientemente abundantes para alimentar a sus familias, teníamos que cambiarlo.

Comenzamos a pensar junto a ellos, nos dimos cuenta que ellos debían ser capaces de generar unas semillas de calidad, de forma autónoma.  Cuando aprendieron como elegir las mejores semillas, mejorarlas, multiplicarlas y el efecto positivo que tenían en sus cosechas, no lo dudamos. Juntos quisimos ‘desarrollar un mercado’ que permitiera no solo a 5, 7 o 15 comunidades acceder a ellas, queríamos que todos los agricultores pobres de Angola pudieran acceder a estas semillas mejoradas, a precios justos.

Acabamos de comenzar, todavía no hemos sido capaces de llegar a todos pero queremos compartir contigo como el desarrollo de mercado de un producto concreto, puede cambiar la vida de los más vulnerables.

¿Qué es un banco de semillas? ¿Cómo funciona?

Qué es un banco de semillas

Los bancos de semillas son instrumentos utilizados durante años como una forma de solucionar los problemas de acceso y disponibilidad de semillas de calidad en comunidades rurales pobres. ¿Cómo funcionan? Se habilita un almacén de semillas con un equipo que lo gestionará y se adquieren semillas que se ponen a disposición de los agricultores pobres. El almacén adquiere o recibe semillas de calidad de un agente tercero (ONG, agente privado…). Estas semillas son accesibles entre las personas que forman parte de la cooperativa del almacén a través de un mecanismo de crédito en especie (normalmente por cada Kg. de semilla recibida el productor debe devolver al almacén 2 Kg. de semillas de la misma calidad, de sus propias cosechas). Con esto se consigue dar acceso a semillas a un mayor número de productores y aumentar el volumen de las mismas para la comunidad.

En algunas cooperativas esta metodología puede encontrar problemas para funcionar de forma autónoma, debido a que puede no generar los incentivos inmediatos que el agricultor busca.

Solucionamos esta falta de incentivos a través del desarrollo de un mercado

Hemos podido mejorar esta metodología gracias a nuestra experiencia en Angola. Uno de los fallos cometidos tradicionalmente es la falta de generación de ingresos de los bancos de semillas y la necesidad de incurrir en gastos para su funcionamiento (compra de nuevas semillas, compra de material de escritorio, compra de sistemas de almacenamiento, entre otros). Nosotros, sin embargo, vimos la oportunidad de concebir los bancos de semillas como una unidad de negocio independiente con capacidad de generar ingresos que sufraguen sus propios gastos a través de la venta del grano proveniente de las semillas entregadas a un grupo de campesinos, con un mayor nivel adquisitivo que estos primeros y a unos precios justos.

¿Qué limitaciones hemos detectado? ¿Qué soluciones hemos introducido?

Al igual que todos, vivimos un aprendizaje junto a las familias, cometimos errores y rectificamos para mejorar, siempre reduciendo el riesgo al máximo. Un aprendizaje que estamos utilizando en todas las comunidades junto a las que trabajamos:

Limitación 1: En el modelo tradicional, no existe una diferenciación entre campesinos y multiplicadores. Todos los clientes reciben semilla y reembolsan semilla. El problema es que las exigencias para el reembolso de semillas son mínimas debido a la capacidad de control y al nivel de los productores, lo que provoca una rápida degeneración de la calidad de las semillas y, por consiguiente los agricultores no quieren utilizarlas.

Solución 1: Lo primero que nos dimos cuenta es que era necesario fijar la calidad de las semillas con un certificado oficial, para que esa calidad se mantuviera fija. Por ello, hemos promovido un sistema que propone que sólo los multiplicadores puedan acceder a la semilla base (llamada S0), proveniente de semilla certificada o de un instituto de investigación. Ellos son los que, a través del desarrollo de micro negocios de multiplicación de semillas, producen las semillas y se encargan de mantener la calidad de las mismas durante más tiempo. Estas semillas que ellos generan son las llamadas S1 y S2 que serán almacenadas y gestionadas de manera diferenciada.

Los campesinos recibirán semillas S1 y S2 y tendrán que hacer el reembolso con una calidad S3, que serán comercializadas como grano. A través de la venta de este grano, se obtendrán unos beneficios que servirán para comprar de nuevo semillas S0 para mezclar con la S1, mejorando continuamente la calidad genética de la semilla.

Ahora cada agricultor forma parte del banco de semillas, todos igual de importantes y conscientes de la necesidad de mantener la calidad de las semillas.

Limitación 2: Otro de los problemas a los que se enfrentan los bancos de semillas tradicionales son los sistemas de almacenamiento, que generalmente son sistemas de bajo coste que provocan deficiencias para las semillas durante el proceso de conservación lo cual merma tanto la calidad de la semilla como la cantidad.

Solución 2: Desde CODESPA hemos promovido el almacenamiento de las semillas en barriles metálicos reciclados, que permiten unas condiciones de almacenamiento óptimo. Además, debido a su tamaño, se pueden almacenar de las diferentes calidades de manera diferenciada. Este sistema permite mantener más semillas durante tiempo y mantener su calidad.

Limitación 3: Los bancos de semilla, generalmente, son una herramienta que no genera beneficios, pero sí genera gastos, como la adquisición de semillas, los almacenes o el tiempo invertido en su gestión. En los modelos tradicionales, no ha habido una respuesta que permita sufragar estos costes. Esto ha sido un desincentivo para el mantenimiento de bancos y ha impactado en su sostenibilidad.

Solución 3: Proponemos la creación de una unidad de negocio dentro de los bancos de semillas, con la venta de la semilla denominada S3, que proviene del reembolso de semillas de los campesinos. Con los beneficios provenientes de la venta de estas semillas se pueden comprar nuevas semillas o sufragar otros gastos del banco.

Lo más importante de esta nueva forma de ver los bancos de semillas, es que cada día estos agricultores están más cerca de alcanzar su seguridad y soberanía alimentaria y que cuando nos marchemos, ellos no necesitarán la ayuda de nadie. Algún día… ¿podríamos llegar a llamarlo “el mercado solidario de semillas que acabo con el hambre en Angola”? Esperamos que sí.

Puedes conocer mucho más de esta metodología y nuestra estrategia de desarrollo de mercados en Angola, en la publicación: “Desarrollo del mercado rural de semillas de calidad para productores pobres”.