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Cambiar para empezar a ver pequeños cambios

Cambiar para empezar a ver pequeños cambios

Mi experiencia como voluntaria ha sido única y tremendamente positiva, sobre todo por la gente con la que he tenido la suerte de trabajar. El equipo de CODESPA hizo que, dentro de las dificultades, todo fuera más fácil.Y seguro que se tomaron su tiempo para aceptar a una persona voluntaria, sin experiencia y viniendo de la empresa privada. Pero desde el principio consideraron que tenía más cosas positivas así que ¡seguimos adelante!

Lo que más he apreciado durante esta experiencia, ha sido el grupo de personas beneficiarias del proyecto. A pesar de que yo no hablara el idioma local ni que todo el mundo hablara un inglés fluido, conseguíamos entendernos perfectamente. Los gestos, las miradas, las palabras en castellano de su idioma y por supuesto contar con la ayuda del equipo de CODESPA hicieron posible nuestra comunicación.

El proyecto que CODESPA está actualmente implementando en la municipalidad de Esperanza (provincia de Agusán del Sur) cuenta con su propio equipo local, que lo conforman tres personas maravillosas, con formaciones y orígenes muy diferentes, todos de Filipinas y conocedores del área. Como voluntaria, mi rol era darles apoyo en el fortalecimiento de la cadena de valor de las verduras como medio de vida alternativo. Las comunidades (barangays) en las que interviene el proyecto son cinco, cuya población son aproximadamente mil habitantes por comunidad.

En esta zona es especialmente habitual el cultivo de arroz y maíz, siendo la verdura un cultivo menos común, principalmente por la necesidad de una inversión inicial elevada y mayor mano de obra y dedicación. Pero la gran ventaja desde el punto de vista del agricultor es que puedes cosechar en menos tiempo (ciclos productivos más cortos) y además, durante varias semanas. Y, por otro lado, desde el punto de vista del mercado, la verdura cuenta con una alta demanda en diferentes mercados locales no sólo en la propia isla de Mindanao, sino también en otras áreas del país.

En este caso, y confirmando las conclusiones de CODESPA, se podía comprobar que en las comunidades del proyecto había muchos interesados en comenzar a destinar parte de su terreno a las verduras o incluso alquilar terreno para cultivarlas. Pero no lo hacían por falta de recursos, incertidumbre y/o falta de conocimiento.

Para tratar de crear esa cadena, se buscaba una organización o empresa “ancla”, que permitiera facilitar el flujo de los agricultores al mercado, y conseguir así agruparlos para comercializar de forma unificada y eficiente según la demanda. Para ello, se había seleccionado una cooperativa de verduras de la región (la única de verduras en el área).

Cooperativas de verduras en Filipinas

En esta etapa de adaptación, gracias al apoyo y paciencia del equipo local de CODESPA y del proyecto, aprendí que son realmente las personas las que hacen que un proyecto salga adelante o no. Puede sonar algo obvio, pero en el punto en el que yo aterricé, la cooperativa no estaba en su mejor momento. Apenas había miembros realmente comprometidos y el equipo de dirección no tenía la suficiente dedicación, interés o capacidades para llevarla adelante.

Por eso, en este punto, tras un tiempo estando trabajando con la cooperativa, decidimos comenzar a buscar alternativas, ya que no teníamos la certeza de que esta organización pudiera ser la herramienta que necesitábamos para crear esa cadena del agricultor al mercado.

Sin embargo, el compromiso que mostraban algunas de las personas dentro de la organización nos convenció para seguir apostando por esta cooperativa. Por ello, trabajamos para implicar al equipo directivo, promoviéndoles a participar, colaborar y tomar decisiones. Tras un tiempo, vimos que se produjo un cambio en su actitud al ver que sus decisiones tenían impacto.

No fue una etapa fácil porque se estaban poniendo muchos esfuerzos en mejorar este eslabón clave de la cadena de valor, para que todos los demás actores tuvieran más fácil su incorporación. Pero cuando ves cómo el propio equipo de la cooperativa se organiza para comprar unos tablones y hacer unas mesas que mejorarán su oficina; o apoyarse entre ellos para mejorar la operación de compra-venta de verduras, que en menor medida ya hacían, te das cuenta de que estos pequeños cambios son los que confirman que los miembros se han apoderado del proyecto como suyo.

Personalmente he de confesar que esta etapa fue la más compleja, donde tienes que dedicarte a entender dónde estás y para qué. Y para ello tienes que dedicar el mayor tiempo posible a hablar con la gente. En muchas cosas tienes que cambiar ese “chip” de venir de un mundo totalmente diferente. Porque comer arroz tres veces al día es perfectamente sano, porque ir en moto tres personas es generoso y práctico, y porque en definitiva es cuando tú cambias cuando empiezas a entender y a disfrutar como nunca otra cultura.