Hambre cero. Una lucha que debemos ganar antes de 2030


Hambre cero. Una lucha que debemos ganar antes de 2030

Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible. Así es como comienza el objetivo 2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que debemos alcanzar en 2030.

Sin embargo, los datos que en 2017 compartieron desde la FAO demostraban que íbamos en la dirección equivocada. Si en 2015 10,6% de la población padecía hambre, ahora es el 11%. Hemos pasado de 777 millones a 815MILLONES de personas que sufren hambre. Muchos de estos aumentos provienen de países donde existen conflictos armados; 6 de cada 10 personas que sufren hambre viven en estas regiones. Además, el cambio climático sigue golpeando a cientos de comunidades y reduciendo sus capacidades de producción de alimentos.

La pobreza y el hambre tienen un vínculo muy fuerte

Aunque se produce lo suficiente para alimentar a toda la población mundial, la pobreza y la vulnerabilidad que sufren muchas comunidades impide que tengan acceso a una alimentación sana – bajas producciones, mercados defectuosos o precios inaccesibles -. Así, África Oriental y África Central sufren los mayores ratios de hambre, llegando a superar el 30% de la población en muchos países.

Países donde una importante parte de la población no puede llegar a consumir 2.100Kcal al día, las personas no pueden desarrollar una vida activa y sana. Los adultos no tienen la energía suficiente para trabajar, los niños no pueden estudiar, ni jugar y el embarazo supone un riesgo para las madres.

8 metas para acabar con la desnutrición

8 metas para acabar con la desnutrición

Para lograr alcanzar el objetivo de hambre cero, desde Naciones Unidas nos indican que debemos perseguir ocho metas que nos marcarán el camino para este importante reto:

  1. Acceso universal a alimentos nutritivos y sanos.
  2. Acabar con todas las formas de malnutrición.
  3. Duplicar la productividad y los ingresos de pequeños productores.
  4. Impulsar una agricultura sostenible y desarrollar prácticas agrarias resilientes.
  5. Asegurar la diversidad genética en la producción de alimentos.
  6. Invertir en el desarrollo de infraestructuras rurales, investigación agraria, tecnología y bancos de genes de plantas.
  7. Corregir y prevenir las restricciones y distorsiones comerciales en los mercados agropecuarios mundiales.
  8. Adoptar medidas para asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios y facilitar el acceso oportuno a información sobre los mercados.

Desde CODESPA creemos que este objetivo es un reto ambicioso, pero posible. Pero no solo debemos trabajar sobre estas metas, también unirlo a otros objetivos, ya que el hambre está muy vinculada a otros problemas como la pobreza, el cambio climático o el acceso a un trabajo digno.


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