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¿A qué barreras se enfrenta una mujer africana a lo largo de su vida?

¿A qué barreras se enfrenta una mujer africana a lo largo de su vida?

Todavía hoy millones de mujeres en el continente africano se enfrentan a múltiples barreras solo por una razón, la de ser mujer: normas sociales, creencias, incluso leyes y diferentes tipos de discriminaciones que deben superar en cada una de las etapas de su vida, impidiéndoles avanzar, desarrollarse y participar plenamente en la sociedad, así como gozar de sus derechos como ciudadanas. Esta lista de obstáculos es aún mayor para las mujeres que viven en situación de pobreza, vulnerabilidad y exclusión social.

A pesar de los avances registrados en escolarización, un gran número de niñas africanas no asistirán a la escuela y muchas de las que pueden acceder, se enfrentan a barreras que les dificultan continuar la educación primaria, secundaria y, por supuesto, la superior. Además, el nivel de deserción escolar es elevado debido al matrimonio infantil, la violencia sexual y/o a embarazos en la adolescencia. Como resultado, las mujeres africanas tienen las tasas más altas de analfabetismo a nivel mundial.

La falta de formación eleva los índices de desempleo femenino en la población, relegándolas al sector informal, sin una cobertura adecuada y sin derechos laborales formalmente reconocidos. En definitiva, la mujer tiene menos derechos por el hecho de ser mujer.

En Níger una niña recibe 16 meses menos de escuela que su hermano. Cada minuto cuenta. Firma.

Además, durante la infancia, algunas prácticas tradicionales nocivas, como la mutilación genital, afectan negativamente a la salud y al desarrollo de las niñas. Cabe destacar un aspecto transversal como es la violencia física, psicológica y sexual que sufren muchas mujeres a lo largo de su vida. En muchos países los niveles de impunidad de los autores son alarmantes.

Estas barreras también incluyen aspectos legales. Las mujeres tienen limitados sus derechos por leyes que no les permiten heredar las tierras que trabajan durante años o incluso en algunos casos llegan a necesitar el permiso de sus maridos para poder trabajar, abrir una cuenta bancaria o solicitar un pasaporte.

En Guinea hay leyes que impiden a las mujeres casadas firmar un contrato de trabajo sin su marido. No es justo. Cada minuto cuenta. Firma.

La falta de acceso a servicios y la ausencia de poder para la toma de decisiones en sus hogares y comunidades limita su capacidad de acción. Este aspecto es fundamental, ya que la evidencia muestra que, cuando ellas tienen el poder de, por ejemplo, elegir dónde invertir los ingresos de su economía doméstica, lo hacen en la educación y salud de sus hijos. Esto significa que invertir en el empoderamiento de la mujer es invertir en las generaciones futuras.

En el informe que acabamos de publicar ‘Mujeres africanas. Mirada al futuro’ hemos analizado con mayor profundidad las barreras que en diferentes etapas de su vida deben superar las mujeres y niñas africanas. Creemos que si las conocemos seremos capaces de contribuir a resolverlas.

Porque cada paso que demos ahora, será una mujer alfabetizada en el futuro, porque cada esfuerzo significará un cambio importante para una niña, para una mujer y para la sociedad, te pedimos que te unas. Cada minuto cuenta, firma.