Un reconocimiento nacional y las reflexiones surgidas en el World Circular Economy Forum ponen en valor el trabajo de CODESPA junto a las familias productoras de algas de Filipinas.
Para las familias que viven del mar, la resiliencia no es la palabra de moda. Significa poder seguir generando ingresos cuando cambian las condiciones de la cosecha, aprender nuevas técnicas para adaptarse a los cambios climáticos, acceder a nuevos mercados donde vender a un precio justo o encontrar nuevas formas de aprovechar los recursos que ya tienen.
En Filipinas, más de 2 millones de personas dependen directamente de la pesca, la acuicultura y otras actividades costeras para subsistir. Para muchas de estas familias, el mar no es solo parte de su entorno: es su fuente de ingresos. Entre ellas están las comunidades que cultivan algas, una actividad que les permite generar ingresos pero que también está expuesta a los cambios ambientales y a las condiciones del mercado.
Trabajamos en Filipinas desde 1989 y, desde hace más de 15 años, acompañamos a comunidades dedicadas al cultivo de algas junto a organizaciones, instituciones y otros actores locales. Trabajamos con ellas para fortalecer sus medios de vida, mejorar el valor que obtienen de su producción y encontrar nuevas oportunidades a partir de los recursos y conocimientos que ya tienen.
Esta labor que realiza el equipo de CODESPA Filipinas ha sido reconocida recientemente por la Oficina de Pesca y Recursos Acuáticos de Filipinas (BFAR, por sus siglas en inglés) con dos galardones. El primero, como socio destacado en gestión y conservación pesquera, fue entregado durante la 63 edición de la Semana de la Conservación Pesquera en la región de Caraga. Posteriormente, también recibieron un reconocimiento nacional como aliado de la pesca y los recursos acuáticos.
Para Gemma Goliat, representante de CODESPA Filipinas, este reconocimiento pone en valor un trabajo que se construye día a día junto a las comunidades y sus organizaciones locales:
Significa mucho para nosotros porque valida que lo que estamos haciendo es valioso y necesario.

Cuando las algas tienen más de una vida
Gracias a la formación, los productores y productoras están aplicando nuevas técnicas para mejorar el cultivo y la calidad de sus algas, lo que les permite obtener un precio mayor por su producción. Pero durante el proceso todavía hay una parte que se pierde: restos que, en muchos casos, terminan de nuevo en el mar y pueden generar impactos sobre el entorno.
Por eso, una de las líneas de trabajo junto a las comunidades productoras busca aprovechar también esos recursos. Hemos explorado junto al Davao del Sur State College cómo transformar los subproductos que se generan durante el procesamiento de las algas en bioestimulantes destinados a la agricultura.

Durante el secado de las algas se desprende un líquido que contiene compuestos naturales con propiedades beneficiosas para el desarrollo de las plantas. A través de la investigación y las pruebas realizadas junto a la universidad, hemos comprobado su potencial para elaborar bioestimulantes naturales como fertilizantes.
Este proceso permite conectar dos actividades fundamentales para la economía del país. Filipinas es uno de los principales productores y exportadores de algas del mundo, mientras que la agricultura es una fuente esencial de ingresos y alimentos en muchas zonas del país. Para los agricultores, estos bioestimulantes suponen una alternativa de origen local y más económica que otros productos utilizados habitualmente en el campo y que contienen compuestos químicos. Para las familias productoras de algas, significan una nueva fuente de ingresos a partir de algo que antes no aprovechaban.
Esta experiencia fue también uno de los puntos de conexión entre el trabajo de CODESPA Filipinas y la participación de su delegación en el World Circular Economy Forum 2026, celebrado en Gandhinagar, India.
Lo que la economía circular nos plantea para el futuro
Durante el encuentro, la economía circular se abordó desde muchos ángulos. Se habló de empleo, pequeñas empresas, capacidades, acceso a financiación, tecnología y, sobre todo, del papel que tienen los gobiernos locales, las comunidades y las personas para que estos modelos funcionen.
El equipo conoció iniciativas de distintos lugares del mundo y encontró conexiones con el trabajo que ya desarrolla junto a las comunidades. La experiencia también les llevó a pensar en cómo seguir aprovechando mejor los recursos disponibles y conseguir que las familias productoras puedan obtener más ingresos a partir de su actividad.
Para Gemma Goliat, participar en el foro le permitió entender que todavía hay muchas posibilidades dentro del trabajo que ya se está haciendo en Filipinas.
Me hizo darme cuenta de que todavía podemos hacer mucho dentro del trabajo que ya estamos realizando, buscando nuevas formas de mejorar los medios de vida de las comunidades. También me recordó que no estamos solos frente a los desafíos que enfrentamos.
Las conversaciones mantenidas durante el encuentro también ayudaron al equipo a entender que muchas de estas cuestiones están relacionadas entre sí. La forma en que se diseña una actividad, se construye una alianza o se organiza una cadena de valor puede determinar qué recursos se aprovechan, quién participa y cómo beneficia a las personas.

El trabajo detrás de estos logros
Tanto el reconocimiento recibido por CODESPA como la participación en el World Circular Economy Forum son también una muestra del trabajo que se construye junto a las comunidades y de la colaboración con muchas otras personas y organizaciones.

En Filipinas, el equipo trabaja junto a las comunidades, los gobiernos locales, las organizaciones de productores, las instituciones y otros aliados para mejorar las actividades económicas de las familias, fortalecer sus capacidades y encontrar nuevas formas de seguir avanzando.
Para CODESPA Filipinas, el reconocimiento de BFAR es un hito importante, pero también un impulso para continuar este trabajo y, sobre todo, para reconocer a las personas y organizaciones que lo hacen posible.
Después de más de 35 años trabajando en Filipinas y más de 15 años junto a comunidades dedicadas al cultivo de algas, el equipo continúa acompañando a las familias para que puedan fortalecer sus medios de vida y sacar mayor partido de los recursos y conocimientos que ya forman parte de su día a día.
Artículo escrito por Gemma Golliat, representante de país, y Wyslly Sombrero Ala, comunicación, de CODESPA Filipinas.
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