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Las alianzas, clave del éxito para la resiliencia climática

En un mundo global e interconectado, las respuestas a los problemas estructurales deben ser también globales e interconectadas. Retos como la erradicación de la pobreza o la lucha contra el cambio climático sólo pueden ser abordados de manera eficaz desde una perspectiva de cooperación mundial.

 

La buena noticia es que, si bien los desafíos a los que se enfrenta la sociedad actual son complejos, también tenemos más oportunidades que nunca de encontrar la solución entre todos. La capacidad de establecer sinergias de manera transversal es ahora más fácil gracias al desarrollo de la tecnología y a la posibilidad de trabajar en red.

Las alianzas entre sectores juegan un papel fundamental a la hora de establecer estrategias innovadoras que ofrezcan una respuesta verdaderamente disruptiva y sostenible a los conflictos que impiden la prosperidad de gran parte de la población.

No es casualidad que el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17 de la Agenda 2030 impulsada por la ONU, Alianzas para lograr los objetivos, señale la necesidad de reforzar alianzas a nivel mundial para garantizar mejoras en la calidad de vida de los más vulnerables. En definitiva, lo que garantizará un futuro en el que el modelo social y económico esté basado en la sostenibilidad, será la capacidad de colaborar y trabajar juntos por los intereses comunes.

Así lo hemos podido comprobar con nuestra experiencia en Filipinas, país en el que trabajamos por la resiliencia climática desde la década de los 2000 gracias a la confianza y el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Gina F. Cadampog, Nory Lamera, Telesfora Balilis, Estelita Belonta y Veronica Villaver, agricultoras de San Isidro.

 

Trabajo en red en Filipinas para empoderar a la población más vulnerable frente a la inseguridad climática

Filipinas es el tercer país del mundo más castigado por desastres naturalesy el 60% de sus tierras cultivables se ven afectadas cada año por estos fenómenos, algo especialmente relevante teniendo en cuenta que la agricultura es una de las mayores fuentes de ingresos para sus habitantes.

Los habitantes sufren una media de 25 tifones anuales, a los que se suman las inundaciones y deslizamientos de tierra, que les dejan en una situación de fragilidad económica e inseguridad alimentaria constantes.

Las pérdidas de cosechas y los daños materiales son enormes durante los meses de junio y septiembre, cuando se concentran los tifones más violentos. Datos estadísticos de la consultora internacional Statista recogen que, sólo en 2022, los ciclones tropicales causaron en Filipinas daños por valor de 25.030 millones de pesos filipinos (unos 500 millones de euros).

Los índices de vulnerabilidad son mayores en las regiones de Caraga y Dávao, en la Isla de Mindanao. Y es precisamente allí donde trabajamos con más de tres mil familias.

En el tiempo en el que llevamos trabajando en Filipinas nos hemos enfocado en fortalecer las capacidades tanto productivas como de adaptación al cambio climático de pequeños productores y en promover la resiliencia climática de los más vulnerables a través de alianzas estratégicas con los principales actores de desarrollo en las zonas de intervención.

 

Las alianzas, fundamentales para un modelo basado en la sostenibilidad

Nos hemos aliado con instituciones locales, regionales y nacionales y con el sector privado. Esta red que hemos tejido ha permitido mejorar la capacidad de los pequeños productores para hacer frente a los desastres naturales; pero también ha generado cultivos más eficientes y de mayor calidad, ha aumentado la competitividad de la producción y se ha llegado a unos mejores acuerdos comerciales.

En general, en los proyectos que CODESPA tiene en Filipinas, las alianzas han jugado un rol clave para alcanzar:

  1. Que los productores despierten confianza y fiabilidad en los compradores y empresas privadas.
  2. Formalidad y seriedad, consiguiendo instaurar sistemas de trazabilidad para los acuerdos comerciales.
  3. Mejora en la negociación de condiciones y cumplimiento de estándares de calidad.

Y es que, la confianza en las alianzas con el sector privado es esencial a la hora de garantizar el acceso a los mercados de los que los productores están más excluido.

En paralelo, los nexos con los gobiernos locales han permitido adaptar los planes relacionados a las inclemencias del clima. Ahora las comunidades tienen acceso a información meteorológica actualizada y cuentan con planes de evacuación y contingencia en caso de desastres naturales.

Miembros de la asociación de productores MACUFA durante una capacitación de preparación en caso de desastre natural.

Además, las alianzas con instituciones y administraciones públicas han sido esenciales para mejorar la eficacia de las cadenas de valor de los productos agropecuarios mediante inversión en tecnología, el suministro de capital para la compra de producción y el acompañamiento de técnicos expertos.

En conjunto, esta estrategia ha contribuido a lograr mejores productos que garanticen la seguridad alimentaria y la oportunidad de introducir nuevos productos en el mercado de manera más eficaz, generando ingresos estables para la comunidad y fortaleciendo su cohesión.

Para nosotros, el principal indicador del éxito de una auténtica intervención social y sostenible es la prosperidad, o lo que es lo mismo, que el bienestar repercuta en toda la población, que alcance a los más vulnerables, y que se mantenga a largo plazo.

 

De agricultores a emprendedores, la historia de Gregorio y Jeovanni

Jeovanni Larieta es el director de LSFO, una asociación de agricultores de la región de Maco que se dedican a la comercialización de los cultivos de coco.

Antes de la intervención por parte de CODESPA, Jeovanni y los demás agricultores vendían sus productos a comerciantes que controlaban el precio. Sin embargo, ahora se han capacitado para eliminar la intermediación e ir directamente a los compradores, con los que negocian un precio ajustado a la competitividad del mercado.

Ahí es cuando aprendimos a ser emprendedores. Nuestros horizontes se han ampliado y se nos ha abierto un camino mejor, los ingresos han aumentado para toda la comunidad.

 

Lo mismo ha experimentado Gregorio Taglucop, padre de dos hijos y miembro de la Asociación de Agricultores de San Isidro.

He aprendido que las prácticas agrícolas responsables pueden ayudar a mejorar la vida de las personas y ayudar a preservar el medio ambiente. También experimenté y me di cuenta de que todos estos aprendizajes no son sólo para mí, sino también para toda la sociedad, para mi comunidad.

En el futuro más próximo, Gregorio asegura que no solo será un agricultor, sino que aspira a ser un emprendedor capaz de ayudar a su comunidad, “con la esperanza de que no sólo yo o mis compañeros agricultores se beneficien y mejoren sus vidas, sino también el resto de los agricultores.

 

Escrito por Constantino Gajardo, representante de la delegación de CODESPA Filipinas.

 

Promoviendo la resiliencia ante los desastres y la adaptación al cambio climático para los más vulnerables de Agusán del Sur, Surigao del Sur y Compostela Valley, en alianza con el gobierno local, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado (también conocido como ProAct). 18-C01-1236.

Proyecto financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

 

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