En la provincia de Monte Plata, en República Dominicana, el cacao forma parte de la vida de cientos de familias. Es una fuente de ingresos y una actividad estrechamente ligada al territorio. Sin embargo, producir un buen cacao ya no basta para acceder a los mercados más exigentes.
En los últimos años, la entrada en vigor de nuevas normas en la Unión Europea, como el Reglamento sobre productos libres de deforestación, ha supuesto un gran desafío para miles de pequeños productores. Demostrar el origen del cacao, garantizar que no procede de zonas deforestadas y registrar cada paso del proceso se ha convertido en un requisito imprescindible para seguir exportando.
Para muchos productores y organizaciones rurales, cumplir con estas exigencias parecía un objetivo difícil de alcanzar. No solo por la tecnología necesaria, sino porque antes era necesario fortalecer aspectos mucho más básicos: la organización, la planificación, la gestión de las fincas o el acceso a formación y financiación.
En medio de esa realidad nació Cacao Trace, un proyecto financiado por la Unión Europea e impulsado por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) junto a CODESPA y con la colaboración de Kruger Corp para que los pequeños productores de Monte Plata pudieran competir en igualdad de condiciones y convertir la sostenibilidad en una oportunidad de futuro.
Mucho más que aprender nuevas técnicas
En los últimos dos años, hemos trabajado junto a los productores, sus asociaciones y las instituciones locales para reforzar toda la cadena de valor del cacao.
Desde CODESPA hemos acompañado el fortalecimiento de las organizaciones, impulsando mejoras en su gestión, gobernanza y planificación. También hemos desarrollado programas de educación financiera para que los productores pudieran gestionar mejor sus recursos, planificar inversiones y tomar decisiones económicas con mayor seguridad.
Al mismo tiempo, la JAD ha liderado el acompañamiento técnico para promover una producción de cacao más sostenible y facilitar el acceso a nuevos mercados nacionales e internacionales.
Kruger Corp, por su parte, ha desarrollado e implementado la plataforma K-Blockchain, adaptada a las necesidades de los productores de cacao y a los requisitos del Reglamento europeo sobre deforestación. Gracias a ella, hoy es posible registrar la información de cada finca y demostrar, de forma transparente y verificable, el origen sostenible del cacao.
Pero ninguna herramienta tiene sentido sin las personas que la utilizan. Por eso, la formación y el acompañamiento han estado presentes durante todo el proyecto.
Cambios en el día a día
Felicia Evangelista, de la Asociación Centro Penson, recuerda cómo los talleres sobre el nuevo reglamento europeo, educación financiera y tecnología blockchain le han ayudado a prepararse para un mercado cada vez más exigente.
El mercado libre de deforestación nos abre las puertas al mercado europeo.
Para Rufino Villanueva, de la Asociación La Esperanza de los Almendros del Calvario, el cambio ha empezado por algo tan cotidiano como llevar un buen registro de la finca.
Ahora conocen mejor sus costes, controlan la producción y su organización se ha formalizado legalmente. Además, pudo viajar a Ecuador junto a otros productores dominicanos y el equipo de CODESPA Caribe para compartir unos días con el equipo de CODESPA Ecuador y otros productores ecuatorianos que están pasando por el mismo proceso de adaptación, y así conocer nuevas formas de trabajar el cacao y compartir experiencias con agricultores de otro país.

Daniel Candelario, presidente de la Asociación La Gina del Bloque II, también destaca que hoy existe un mayor control sobre las explotaciones y una mejor organización entre sus miembros.
Danilo de la Cruz, encargado de producción y calidad del Bloque II, lo resume así:
Lo importante del proyecto es que los productores han aprendido cómo proteger el medio ambiente, y con eso ya ganamos.
Ángel Díaz del Rosario explica que conocer con precisión cuánto produce cada finca les permite negociar con más confianza y tomar mejores decisiones comerciales.
Mientras tanto, Marta Paredes, de la Asociación Pedro Severino Lico De La Yautía, pone el foco en otro aspecto igual de importante: aprender a trabajar en equipo y gestionar mejor los recursos personales gracias a un proceso participativo en el que todos han podido aportar.
Un futuro que pasa por el cacao
Entre todas las personas a las que hemos apoyado a través de Cacao Trace, Pedro Salazar refleja cómo el proyecto también ha impulsado nuevas oportunidades de negocio.
Además de producir cacao, hoy transforma parte de su producción en chocolate, incorporando valor añadido y participando en ferias donde ha intercambiado experiencias con otros chocolateros.
Su visión va más allá de la comercialización.
El mercado nos exige una producción más amigable con el medioambiente, ya que es nuestra casa común. Invito a la juventud a producir cacao de manera sostenible porque hay mucho futuro en este sector.
Lo que ha cambiado en estos años
Durante el proyecto hemos acompañado a 734 pequeños productores, superando la meta inicial prevista. También hemos fortalecido 19 organizaciones, más del doble de las previstas al inicio de la intervención.
Más de 300 personas participaron en los procesos de educación financiera y más de 200 obtuvieron su certificación, incorporando herramientas prácticas para gestionar mejor sus ingresos, planificar inversiones y acceder a financiación.
La plataforma K-Blockchain ya está en funcionamiento y es conocida y utilizada por productores y productoras de 17 organizaciones en donde aplicamos nuestro piloto, permitiéndoles entender la importancia de registrar la trazabilidad del cacao y prepararse para cumplir los estándares europeos de producción libre de deforestación.
Todo ello se ha complementado con intercambios internacionales, asistencia técnica, mejoras en la gobernanza de las asociaciones y un trabajo constante para reforzar la participación de las mujeres en las estructuras organizativas.
Lo que continúa
Aunque el proyecto está en su recta final, el trabajo no termina aquí.
El siguiente paso será consolidar las certificaciones de los productores, seguir fortaleciendo el modelo de la plataforma blockchain y ampliar las oportunidades comerciales para que el cacao sostenible de Monte Plata llegue a más mercados.
Al mismo tiempo, las organizaciones cuentan hoy con mayores capacidades para continuar avanzando por sí mismas, mantener las alianzas construidas y seguir acompañando a nuevos productores y más jóvenes.
Ha habido un inmenso trabajo y esfuerzo detrás de cada registro, de cada formación o de cada certificación. Y ahora toca disfrutar y celebrar los resultados. Ya son cientos de familias las que cuentan con más herramientas para decidir sobre su futuro y demostrar que producir respetando los bosques también puede abrir la puerta a nuevas oportunidades.
Han colaborado en la redacción de este artículo: Diana Patricia Borrero, Responsable de país, Edmundo José Guzmán Peña, Coordinador Técnico y Especialista en Blockchain, William Roberto Lugo Hernández, Experto en Cadena de Valor, de CODESPA Caribe.
La innovación va mucho más allá de la tecnología