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Mujeres que forjan su futuro: fortaleciendo negocios liderados por ellas en Bolivia

grupo mujeres bolivia red

En Bolivia, miles de mujeres impulsan diariamente pequeños negocios que sostienen a sus familias y dinamizan las economías locales. Elaboran alimentos, confeccionan prendas de vestir, producen artesanías o fabrican productos de higiene que comercializan en mercados, ferias y redes sociales.

 

Muchas de ellas emprenden por necesidad. No porque un día decidieran cumplir un sueño, sino porque las cuentas no salen. Con estos negocios caseros generan ingresos extra para apoyar a sus familias en contextos donde el empleo es inestable, las responsabilidades de los cuidados recaen casi por completo sobre ellas y las oportunidades económicas no siempre están cerca. Además, las dificultades para acceder a formación especializada o financiamiento y la persistencia de estereotipos de género son factores que condicionan su crecimiento.

Pero cada uno de estos emprendimientos es mucho más que una actividad económica, hay conocimientos transmitidos entre generaciones, experiencia acumulada y una permanente búsqueda de oportunidades para mejorar las condiciones de vida de sus hogares.

Por eso, muchas empiezan donde pueden y con lo que tienen a mano: una máquina de coser, recetas aprendidas en casa, conocimientos artesanales transmitidos por madres y abuelas u otros productos que venden a vecinas, amistades o en mercados cercanos. Aun así, cocinar, organizar el hogar, cuidar o producir de forma artesanal rara vez se reconoce como algo con valor económico, aunque lo tenga.

mujer artesana bolivia

 

Así que el reto que supone apoyar a estas mujeres no es partir de cero, sino convertir ese conocimiento en oportunidades reales y duraderas para que generen ingresos, crezcan poco a poco y ganen independencia económica.

Frente a esta realidad, desde CODESPA, junto a ONU Mujeres y KOICA (Agencia de Cooperación Internacional de Corea), impulsamos el proyecto “Generación de un entorno favorable para el desarrollo de capacidades empresariales de mujeres con enfoque de género”, con el que trabajamos con más de 1.200 mujeres en distintos territorios de Bolivia, en seis municipios, El Alto, Santa Cruz de la Sierra, Viacha, Achacachi, Montero y Warnes, para fortalecer sus capacidades productivas, empresariales y de liderazgo.

El proyecto se ha desarrollado bajo una premisa identificada desde el principio. Las mujeres ya cuentan con conocimientos, experiencia y capacidades productivas. El desafío consistía en fortalecer esas capacidades, conectarlas con nuevas oportunidades de mercado y generar condiciones que favorezcan su autonomía económica y su participación activa en el desarrollo de sus comunidades.

 

Fortalecer capacidades sin perder identidad

La formación tiene un impacto directo en la vida de las personas y, concretamente en la de estas mujeres, porque no solo les aporta conocimientos técnicos, sino también algo igual de importante: más seguridad para tomar decisiones, más claridad sobre sus negocios y más herramientas para organizar su trabajo. También abre espacios para compartir experiencias entre mujeres, perder el miedo a equivocarse y descubrir nuevas formas de hacer las cosas.

El equipo de CODESPA trabaja siempre de la mano de las comunidades. Hay un proceso largo de escucha, de entender cómo funciona cada comunidad y después adaptar la formación (y el resto del proyecto) a esa realidad concreta. No se trata de llevar contenidos cerrados, sino de construirlos junto a las participantes, teniendo en cuenta sus tiempos, sus recursos y sus prioridades.

A partir de ahí, se introduce una mirada más amplia: no todo lo que se produce tiene el mismo recorrido en el mercado. Lo que en una comunidad funciona bien, en otra puede no tener demanda suficiente. Por eso, la formación también ayuda a analizar qué se vende, dónde se vende y en qué condiciones. La idea no es dejar de hacer lo que conocen, sino entender mejor qué opciones son viables y cuáles necesitan ajustes para poder generar ingresos reales.

En base a ello, los talleres han trabajado distintos sectores y han formado a más de 5.000 personas en diferentes espacios de capacitación técnica y empresarial:

  • Confección de ropa: patronaje y elaboración de prendas como vestidos, ropa deportiva, vaqueros, ropa infantil o vestimenta tradicional.
  • Alimentación: elaboración de mermeladas, lácteos, embutidos, repostería y panadería.
  • Artesanía: pintura en tela, crochet, bisutería o embellecimiento de sombreros tradicionales.
  • Productos de higiene y limpieza: fabricación de jabones, champús y detergentes.

El enfoque ha sido siempre el mismo: mejorar procesos sin romper con lo propio. Es decir, introducir nuevas herramientas sin sustituir el valor del trabajo manual ni las tradiciones productivas que forman parte de la identidad de cada mujer, pero sí tener en cuenta su tiempo y hacerlo más efectivo al incorporar maquinaria.

En el caso de los alimentos, por ejemplo, se han incorporado contenidos sobre buenas prácticas en la producción, conservación, envasado y etiquetado, así como requisitos de calidad y procesos vinculados al registro sanitario ante SENASAG (Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria) en Bolivia. En el ámbito de productos cosméticos y de higiene, se ha trabajado también con la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (AGEMED), reforzando estándares de calidad y seguridad.

Todos los talleres incorporaron además contenidos relacionados con economía circular, modelo de negocio Canvas y sostenibilidad de los emprendimientos. Se organizaron en grupos de entre 15 y 20 personas, lo que permitió combinar teoría y práctica con tiempo suficiente, favoreciendo la participación activa, la confianza y la pérdida del miedo a intervenir. Y también se han generado contenidos técnicos especializados en los diferentes sectores en los que las mujeres han emprendido, como cuero, textil o madera.

mujeres taller cocina bolivia

 

Del conocimiento intuitivo a la gestión empresarial

Otro punto en común es que las emprendedoras ya sabían vender y calcular precios de forma intuitiva. Pero ese conocimiento estaba, en muchos casos, disperso o “en la cabeza”, como ellas mismas decían.

Por eso, una de las necesidades principales fue convertir ese conocimiento en herramientas concretas que les permitan tomar decisiones, planificar y hacer crecer sus negocios mediante cursos de gestión empresarial adaptados a sus conocimientos previos y a su realidad.

Se trabajaron aspectos como registro contable básico, organización de clientes y proveedores, cálculo de costes reales de producción, definición de precios justos y planificación de ingresos y gastos. A esto se sumaron contenidos de marketing, ventas y digitalización, incluyendo el uso de redes sociales e incluso herramientas de inteligencia artificial para mejorar la presentación de productos y fotografías.

El objetivo no ha sido solo “tecnificar” el emprendimiento, sino ayudar a que los negocios puedan crecer sin depender únicamente de la intuición o del esfuerzo individual diario. Esto abre también la puerta a poder contratar a otras personas en el futuro, delegar tareas, organizar mejor el tiempo y acceder con más facilidad a financiación.

taller mujeres patronaje bolivia

 

Equilibrio entre tiempo, cuidados y emprendimiento

El fortalecimiento económico de las mujeres no puede analizarse de manera aislada de las responsabilidades de cuidado que asumen diariamente. Muchas mujeres combinan su negocio con el cuidado de hijos e hijas, familiares y tareas del hogar. Los talleres se han adaptado a esa realidad: grupos pequeños, horarios accesibles y espacios cercanos y seguros, como domicilios particulares o zonas comunes de las comunidades, para facilitar la asistencia y se sientan seguras.

De este modo, reconocemos que el tiempo es uno de los recursos más escasos para las mujeres emprendedoras y que cualquier estrategia de fortalecimiento económico debe considerar esta dimensión para generar resultados sostenibles.

Por eso, la corresponsabilidad de cuidados y el autocuidado han formado parte de los contenidos de los talleres de manera transversal. Es importante que ellas se organicen y distribuyan tareas para poder dedicarse tiempo a sus negocios y a sí mismas.

mujeres cremas bolivia

 

Acceso a mercados: ampliar horizontes comerciales

El proyecto también ha consistido en ayudar a las mujeres a mirar más allá de su entorno más cercano. Muchas venden principalmente a vecinas, familiares o mercados conocidos. Pero también era importante que pudieran comprobar que existe un mercado más amplio que valora sus productos y está dispuesto a pagar un precio justo por ellos.

Todas las emprendedoras han tenido acceso a ferias y espacios comerciales, participando en 20 que han combinado grandes eventos nacionales e internacionales con ferias locales y municipales.

Entre ellas destacan espacios como Expocruz Internacional o la Feria Exposición de Cochabamba, donde las emprendedoras han podido conocer tendencias, posibles proveedores y nuevos clientes. Al mismo tiempo, han participado en ferias más pequeñas y cercanas, especialmente importantes para productos de consumo cotidiano como alimentos, panadería o textiles.

Esta combinación se ha debido a que no todas las mujeres pueden asumir los costes y el tiempo que implican las grandes ferias, por lo que se han buscado alternativas más accesibles. Al adaptar las oportunidades de mercado a la realidad de las productoras, se evita que el acceso a la comercialización dependa solo de grandes eventos.

Además, un elemento importante ha sido la transferencia de contactos y oportunidades comerciales a las propias emprendedoras, para que puedan seguir participando de forma autónoma en el futuro.

expocruz bolivia

 

Redes de mujeres: acompañadas para seguir creciendo

A lo largo del proyecto, hemos impulsado la creación y fortalecimiento de 6 redes de mujeres emprendedoras, espacios flexibles de apoyo técnico y emocional. Así ninguna mujer emprende sola. Cada mujer o asociación local mantiene su identidad, pero ganan capacidad de articulación, liderazgo y acompañamiento entre ellas. Estas redes se organizan de forma participativa, eligiendo a sus representantes mediante procesos de votación. Esto permite que continúen con el trabajo empezado con CODESPA y mantengan el impulso generado.

Para fortalecerlas, se han realizado talleres de liderazgo, gestión de conflictos (un factor clave en procesos colectivos), escucha activa y comunicación. También se han impulsado encuentros periódicos entre mujeres, algunos vinculados a fechas como el 8 de marzo.

Asimismo, se han desarrollado reuniones con gobiernos locales para visibilizar estas redes y avanzar en su reconocimiento institucional, así como espacios de trabajo con las lideresas de las redes para ayudarles a organizarse y definir planes de trabajo.

mujeres taller confeccion bolivia

 

Transformar el entorno para impulsar la igualdad

El proyecto no se ha centrado únicamente en las mujeres emprendedoras, sino también en el entorno en el que desarrollan su actividad, que está directamente vinculado al trabajo de ONU Mujeres, trabajando con instituciones públicas y comunidades para incorporar el enfoque de género en las políticas locales y el orden y organización comunitaria.

Ya hemos señalado que emprender implica tiempo, esfuerzo y reorganización de la vida cotidiana. Aunque las mujeres ya tienen un alto nivel de conciencia sobre estas cargas, el enfoque ha sido ampliar la mirada hacia el entorno para que el ecosistema acompañe mejor sus procesos de emprendimiento. Se ha trabajado de forma transversal en la conciencia colectiva de cómo se distribuyen las tareas en el hogar, los estereotipos de género, la carga del trabajo no remunerado y la necesidad de generar espacios de autocuidado.

Estas acciones se han desarrollado con municipios, asociaciones locales, universidades y comunidades, a través de metodologías participativas basadas en dinámicas grupales, debates y espacios de reflexión colectiva.

También se ha trabajado con servidores y servidoras públicos municipales para fortalecer la incorporación del enfoque de género en la planificación pública. Esto se ha realizado a través de talleres formativos y del uso de herramientas prácticas como infografías, guías y materiales de apoyo que facilitan la aplicación de estos contenidos en su trabajo diario.

Con esto no solo buscamos sensibilizar, sino también reforzar el papel de las instituciones locales en la construcción de entornos más favorables para la igualdad y el crecimiento de las iniciativas de las mujeres.

mujer taller genero

 

Un proceso que continúa

En estos dos años hemos visto avances importantes: más formación, más herramientas, más espacios de comercialización y más articulación entre mujeres.

Todavía quedan retos por delante, como consolidar redes, ampliar el acceso estable a mercados o dar continuidad a los procesos formativos. Pero también queda algo importante: una base ya existente de mujeres que han fortalecido sus capacidades y su posición dentro de sus comunidades.

Este proyecto ha sido posible gracias al trabajo coordinado entre CODESPA, ONU Mujeres, KOICA, gobiernos municipales y múltiples actores locales, que entendemos el desarrollo de la misma forma, empezando por lo que las personas ya son capaces de hacer.

En las próximas semanas seguiremos compartiendo historias, aprendizajes y testimonios de las mujeres que han participado en el proyecto.

 

Han colaborado en la redacción: Eleana Calle Chaiña, coordinadora de proyecto, Miguel Ángel Villarroel, representante, ambos de CODESPA Bolivia.

 

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