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Impulsamos las algas como negocio inclusivo en Filipinas para acabar con la pobreza

Impulsamos las algas como negocio inclusivo en Filipinas para acabar con la pobreza

A pesar de contar con abundantes y extensos recursos acuáticos y marinos, más de 1 millón de familias de las comunidades costeras de Filipinas viven por debajo del umbral de la pobreza, debido a la ineficiente gestión de estos y la degradación de los hábitats costeros.

Filipinas, que hace años lideraba la industria de las algas, viene experimentando desde el 2004 una decaída en la producción de algas debido a problemas de calidad y estructura de precios. Pero principalmente se ha visto afectada por el cambio climático y sus consecuencias. Una industria que solía proporcionar medios de vida a más de 250 000 productores y actualmente apenas alcanza las 100 000 familias.

La municipalidad de Hinatuan, en la provincia de Surigao del Sur (Mindanao), llegó a ser una de las principales áreas de producción de algas de la provincia de Surigao del Sur. Sin embargo, en la actualidad, la producción es regular en tan solo 5 de las 12 comunidades costeras que la componen. El mercado de las algas es bastante competitivo, con precios oscilantes y multitud de actores intermediarios. A ello se suman los riesgos naturales y climatológicos que pueden provocar serias pérdidas productivas. Esto hace que estos productores vivan en precarias condiciones.

Implicando al sector privado en la lucha contra la pobreza

En CODESPA creemos que tanto las grandes como las medianas y pequeñas empresas que constituyen el tejido productivo de los países donde trabajamos tienen un rol fundamental en la lucha contra la pobreza. Por este motivo, involucramos a las empresas en nuestros proyectos como una estrategia de sostenibilidad para generar nuevas oportunidades de empleo y acceso al mercado, o parar proveer productos y servicios que mejoren las condiciones de vida de nuestros beneficiarios. El objetivo es impulsar negocios inclusivos, es decir, actividades económicas que integren en su cadena de valor a comunidades de bajos ingresos como clientes, proveedores, distribuidores o empleados, que logran ser rentables y, a su vez, generan un impacto social que mejora las condiciones de vida de las personas implicadas.

En este caso, uno de los objetivos de este proyecto es desarrollar un proyecto de negocio inclusivo en torno a las algas. Se trata de que estos pequeños productores de algas pasen a ser proveedores de CEAMSA, empresa española exportadora de algas, localizada en el país. Para ello, contar con una relación comercial estable, directamente gestionada por los productores locales es fundamental, basada en la confianza por ambas partes. Confianza en que los productores alcancen los volúmenes y calidad esperados en el tiempo acordado, y confianza en que la empresa exportadora proporcione unos precios justos y competitivos que contribuyan a mejorar su calidad de vida.

Con el objetivo de impulsar este proyecto, ha tenido lugar una primera visita de los pequeños productores a la planta que la empresa CEAMSA tiene en la provincia de Bulacán, en la isla de Luzón. Un primer contacto en el que, tanto directivos y técnicos de la empresa exportadora, como productores locales de algas pudieron poner cara a otros actores o eslabones de su cadena de valor, y entender un poco mejor su contexto, objetivos, necesidades y limitaciones.

Pequeños productores de algas visitan la empresa CEAMSA

Durante la visita, los pequeños productores tuvieron la oportunidad de conocer de primera mano el proceso inicial de transformación de su producción de algas, que posteriormente será incluido en una variedad de productos alimenticios, farmacéuticos y de cuidado personal y del hogar. Así mismo, los representantes de CEAMSA pudieron compartir a través de unas sesiones formativas, los estándares de calidad requeridos por la empresa y los resultados de los análisis realizados a las distintas muestras enviadas a través del proyecto.

Esta iniciativa contribuirá a reducir la vulnerabilidad de los pequeños productores, al mismo tiempo que refuerza la sostenibilidad de la cadena de aprovisionamiento y, por tanto, de la propia empresa en el medio y largo plazo. Además, permite generar una fuente de ingresos continuos y estables a las familias productoras.

De vuelta en Mindanao, los representantes de las pequeñas cooperativas, se sienten inspirados y motivados. “Es siempre mejor negociar directamente con la compañía; los beneficios volverán a los productores de algas; la planta analiza un 20% de muestras por cada 20 sacos; agradezco que estemos formando parte de estas negociaciones y de la oportunidad de poder hablar con ellos directamente porque ahora contamos con información de primera mano” comenta Tatay Rudillo, Presidente de NAMAHIN, tras la visita.

CEAMSA ha dado un paso adelante apoyando a estos pequeños productores, promoviendo su desarrollo. Gracias a su apoyo podremos reducir la situación de vulnerabilidad de cientos de productores de algas en Filipinas.