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Bioemprendimientos, una oportunidad de negocio comunitario en Ecuador

Allí donde hay cultura y biodiversidad, hay una oportunidad para impulsar el turismo rural comunitario, que puede llevar prosperidad a las comunidades involucradas y marcar el camino a seguir para un futuro más sostenible. Y uno de esos lugares es Ecuador.

 

Conocido por estar en el lugar exacto en el que el mundo se divide en dos, Ecuador no sólo representa el centro geográfico del planeta, sino también el centro de todas las miradas que han visto en este país un nuevo destino emergente en el panorama del turismo sostenible. De hecho, ha sido elegido País Socio en la última edición de FITUR, la Feria Internacional de Turismo, la cita más importante para los profesionales del sector.

Este éxito se atribuye a diversos factores, entre ellos:

  • Biodiversidad excepcional: Ecuador alberga una increíble diversidad de ecosistemas, desde la Amazonía hasta los Andes y las Islas Galápagos. Esta variedad de hábitats brinda oportunidades únicas para el ecoturismo y la observación de la vida silvestre.
  • Culturas indígenas y tradiciones: el país es hogar de diversas comunidades indígenas que han mantenido sus tradiciones a lo largo del tiempo. El turismo sostenible destaca y apoya estas culturas, fomentando el respeto y la preservación de sus modos de vida.
  • Compromiso con la sostenibilidad: el gobierno ecuatoriano ha mostrado un compromiso activo con la conservación del medio ambiente y la transición hacia modelos económicos más sostenibles. La promulgación de leyes y la creación de áreas protegidas demuestran un esfuerzo por equilibrar el desarrollo turístico con la preservación del patrimonio natural y cultural. De hecho, Ecuador es el único país que tiene protegidos los derechos de la naturaleza en su constitución.

Este compromiso con la sostenibilidad converge con el trabajo de CODESPA, ya que llevamos más de 30 años apostando por el turismo sostenible como motor de cambio en las vidas de comunidades indígenas vulnerables, al mismo tiempo que preservamos su rico patrimonio.

En este esfuerzo por impulsar el turismo sostenible en Ecuador (y en otros países con potencial turístico), hemos descubierto el papel que juegan los bioemprendimientos. Para la región de la Amazonía, la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) los define comoaquellas actividades que utilizan o producen: bienes, servicios y conocimientos asociados al Bioma Amazónico y que conservan, restauran, mejoran o mantienen sus ecosistemas con una mejora sustancial en los medios de vida de las poblaciones indígenas y/o locales y que consideran la realidad amazónica en cuanto a culturas y cosmovisión de sus pobladores.

Y eso es exactamente lo que hacemos en CODESPA con distintos proyectos a lo largo de espacios protegidos de Ecuador como la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno, el Parque Nacional Sumaco Napo Galeras, el Parque Nacional Yasuní, el Parque Nacional Cayambe Coca, la Reserva Ecológica los Ilinizas y el Parque Nacional Llanganates.

 

Sostenibilidad para las comunidades, la economía y el medio ambiente

El documento de la UICN también señala que estos proyectos tienen una gran potencialidad para promover y consolidar el turismo en la zona. No es de extrañar, por tanto, que sean una tendencia al alza y que estén atrayendo el interés de todos los actores involucrados en el turismo.

En conjunto, los bioemprendimientos son una gran herramienta para el turismo sostenible por las siguientes razones:

  • Productos y servicios sostenibles: se centran en desarrollar productos y servicios que tienen un impacto ambiental mínimo y que son incorporados en la oferta turística.
  • Educación y concienciación: desempeñan un papel importante en la educación ambiental y la concienciación sobre la sostenibilidad, así como un conocimiento mayor de la cultura y los saberes ancestrales de las comunidades indígenas.
  • Desarrollo comunitario sostenible: al estar liderados por las comunidades locales, promueven la participación local, la equidad y el respeto cultural.

Todos estos factores contribuyen al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ligados al turismo sostenible: ODS 5 (Igualdad de género), ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), ODS 12 (Producción y consumo responsables) y ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos).

Desde CODESPA podemos confirmar que todo lo mencionado anteriormente lo estamos experimentado de manera directa con los bioemprendimientos que impulsamos en diversas áreas de la Amazonía ecuatoriana. Estas iniciativas se están consolidando como una oportunidad para fomentar el turismo comunitario rural y como una herramienta que permite conservar la cultura indígena, evitar que el territorio se deteriore por la explotación humana y a frenar la brecha generacional, evitando la migración de los jóvenes al ofrecerles un futuro en la comunidad.

 

El impacto positivo de las alianzas

La ONU señala que uno de los retos a la hora de fomentar los bioemprendimientos es lograr “consolidar una articulación efectiva entre el estado y el sector privado con una activa participación del conjunto de actores involucrados, sobre todo locales.

Los bioemprendimientos que apoyamos prosperan gracias a la colaboración en red implícita en nuestra metodología de trabajo. En Ecuador, colaboramos, entre otros, con la Mancomunidad de Gobiernos Autónomos Provinciales de la Amazonía Ecuatoriana, la Asociación de Mujeres Waoranis de la Amazonía Ecuatoriana, la Universidad Regional Amazónica, el Ministerio del Medio Ambiente, Agua y Transición Ecológica, el Ministerio de Turismo y la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD). También colaboramos con los gobiernos provinciales, las juntas parroquiales y los organismos encargados de administrar los espacios naturales protegidos.

Gracias a estas alianzas podemos garantizar que todas las instituciones competentes reman en la misma dirección: garantizar la sostenibilidad de los proyectos y el apoyo técnico y financiero que puedan necesitar los bioemprendimientos.

 

Pueblos indígenas y conservación de saberes ancestrales

El medio ambiente no es lo único que conservan los bioemprendimientos. La cultura indígena y los saberes ancestrales que se transmiten de generación en generación en la propia comunidad constituyen una fuente de conocimiento muy valiosa para generar productos y servicios con identidad territorial.

En la comuna de San Jacinto, en Pastaza, por ejemplo, 22 mujeres con las que trabajamos, aprovechan la biodiversidad para crear su propio champú con la idea de integrarlo en la cadena de valor del turismo. En algunas de las rutas turísticas que impulsamos, una asociación de mujeres trabaja también en la fabricación de artesanías e incluye la danza tradicional en la experiencia del turismo. Por último, la comunidad indígena es la que gestiona otro de los enclaves turísticos con los que colaboramos, Sacha Ñampi, situado en el pulmón del Parque Nacional Yasuní.

En definitiva, integrar a las comunidades y su cultura en la cadena de valor es una manera de garantizar que el modelo de negocio preserva sus saberes, genera un beneficio directo a sus comunidades y conserva el entorno natural en el que viven.

 

Una alternativa para los jóvenes

Los bioemprendendimientos que apoyamos han supuesto también una alternativa de futuro para los jóvenes indígenas que, de otra manera, se verían forzados a emigrar o buscar otras fuentes de empleo.

Tal y como señala el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), los medios de vida de las comunidades campesinas e indígenas de la Amazonía ecuatoriana dependen de los recursos naturales, y estos ecosistemas enfrentan varias amenazas por la explotación directa de los recursos, modificación del uso del suelo, contaminación, turismo no sostenible, y otras que promueven la pérdida y degradación de los ecosistemas y sus funciones ecológicas.

El organismo asegura que, para hacer frente a esta situación, la única condición es “la creación y fortalecimiento de medios de vida sostenibles, mejorando las condiciones técnicas, financieras y comerciales de emprendimientos basados en el uso sostenible de los recursos naturales.

Y eso hacemos con nuestro trabajo en Ecuador, ofreciendo posibilidades de capacitación y de futuro dentro de la propia comunidad que garantizan además que la transmisión de saberes no se pierda de una generación a otra.

 

Las mujeres, protagonistas de los bioemprendimientos y líderes del nuevo turismo

En Ecuador las mujeres indígenas son más de un 40% más pobres que el promedio nacional, según los datos recogidos por ONU Mujeres. Por eso, desde CODESPA impulsamos que sean las mujeres las que asuman el liderazgo de los bioemprendimientos y de la capacitación de la comunidad.

Tal y como recuerda la ONU, son las mujeres las que tienen conocimientos únicos y valiosos sobre la naturaleza y apoyan iniciativas ambientales en diferentes sectores para proteger y manejar los ecosistemas de manera sostenible. Esto es crucial para abordar la crisis climática y de biodiversidad en el mundo.

Por todo ello, trabajamos con la Asociación de Mujeres Waorani de la Amazonía Ecuatoriana (AMWAE), que lidera uno de los 50 bioemprendimientos que apoyamos. Estas mujeres cultivan el cacao con el que producen chocolate de alta calidad 100% orgánico y fabrican artesanías que venden al mercado nacional e internacional, creando empleo local y protegiendo sus recursos naturales.

 

En conclusión, podemos afirmar que los bioemprendimientos desempeñan un papel crucial en el fortalecimiento de la economía nacional en Ecuador al generar ingresos para los sectores más vulnerables, al tiempo que respetan y preservan el medio ambiente. En este contexto, es evidente que el impulso de bioemprendimientos no solo se traduce en beneficios económicos tangibles, sino que también establece un modelo de desarrollo que abraza la responsabilidad social y ambiental como pilares fundamentales para el progreso sostenible del país.

 

Escrito por Gioconda Peñafiel B., técnica de proyectos y especialista en turismo, y Karina Bautista, técnica de proyectos y especialista en bioemprendimientos, de CODESPA Ecuador.

 

El pasado 25 de enero, la iniciativa recibió un premio de la mano de Asicotur durante la feria de FITUR. En el evento estuvieron presentes los Ministros de Turismo de México, Honduras, Paraguay, Uruguay, Nicaragua, Panamá, Venezuela y Ecuador, así como los Embajadores de El Salvador y Mozambique y el Director de Turismo de Galicia. También asistieron representantes de asociaciones empresariales de Argentina, Colombia y Perú.

Todos ellos destacaron la importancia de la cooperación turística y cómo la están implementando en sus respectivos países. Durante la entrega de los reconocimientos, se valoró la colaboración internacional y los proyectos que apuestan por la sostenibilidad.

Recibió el reconocimiento Elena Martínez García, subdirectora general de CODESPA.

¡Enhorabuena a todos los premiados!