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Casa Marguerite: un refugio para cientos de mujeres en RD Congo

RD Congo

La casa Marguerite se encuentra en Goma, en República Democrática del Congo. Es un lugar donde cientos de mujeres encuentran un hogar, un refugio. Una casa en la que se sienten protegidas de la vulnerabilidad a la que se enfrentan en su día a día.

“Solicité poder registrarme en la casa Marguerite para aprender un oficio. Como adolescente, mis padres no sabían cómo cubrir mis necesidades por falta de medios. No quería caer en la prostitución, por eso vine buscando una oportunidad”, nos cuenta Rebecca.

Es el caso también de Julienne: “No pude seguir en la escuela en el cuarto grado, por falta de medios. Afortunadamente, gracias a Maison Marguerite, ya estoy aprendiendo un trabajo. Había perdido toda esperanza de éxito en mi vida, especialmente cuando salí de la escuela, y mis padres realmente ya no podían cuidarnos más”.

Un lugar de encuentro

Encontrarse con mujeres que se encuentran en la misma situación les ayuda a reponerse. Son mujeres víctimas de violencia que tienen secuelas difíciles de borrar. En este hogar sienten que son valoradas y que pueden salir, por ellas mismas, de la situación en la que viven.

Rebecca nos cuenta lo que supone para ella esta oportunidad: “Con este aprendizaje, ya puedo obtener algunos beneficios cuando trenzo a mis clientes a domicilio, cuando no tengo clases. Y con estos ingresos puedo comprar ropa, mis lociones y materiales para mi peluquería-estética y apoyar a mis pequeños que están estudiando. Les puedo comprar cuadernos, bolígrafos… Además, puedo ayudar a mis padres con la ración de comida que me dan”.

Julienne siente que esta casa le ha cambiado la vida: “Me ayudó a aprender un trabajo que me ayudará toda mi vida. Todavía estoy aprendiendo, pero las mujeres ya me están pidiendo que las trencen. Así que ya comencé a ganar dinero incluso antes de terminar mi aprendizaje”.

Desde CODESPA apoyamos este centro de Don Bosco desde hace años. Con la contribución de Ferrovial, estas mujeres están recibiendo apoyo psicológico, cursos de formación profesional y acceso a pequeños créditos que les ayudan a poner en marcha sus pequeños negocios. También tienen acceso a alimentación y alojamiento. Pero, sobre todo, recuperan la confianza en sí misma y en sus posibilidades de futuro.

“La casa Marguerite ha hecho todo lo posible para que podamos aprender en paz”, nos cuenta Rebecca.

Julienne nos dice: “Este proyecto me ha dado una oportunidad en mi vida. Me ha dado la esperanza de poder seguir adelante, que ya la había perdido. Todavía estoy participando en los talles de formación, pero los fines de semana, como tenemos clases, quedo con personas que quieren que les haga trenzas u otros trabajos de peluquería y eso me da lo suficiente para satisfacer algunas de mis necesidades”.


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