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La historia de Juan: “Ahora puedo mantener a mi familia”

La historia de Juan: “Ahora puedo mantener a mi familia”

Nuestro compañero Rafael Losana, del departamento financiero, ha tenido la oportunidad de viajar a nuestra delegación de República Dominicana y visitar algunos de los proyectos que ahí desarrollamos.Tras su experiencia cuenta cómo le sorprendió la pobreza en Santo Domingo y que, a pesar de ello, “la gente es feliz, sonriente y te da lo poco que tiene. Son personas que luchan por sobrevivir y aun así son generosos”.

Rafael estuvo con algunos beneficiarios en sus casas y destaca cómo les estamos ayudando a tener mejores condiciones de vida a través del fortalecimiento de sus cooperativas. Se trata de productores que están organizados en pequeñas cooperativas pero que necesitan apoyo a la hora de poder gestionar esos grupos. A través de CODESPA les estamos ayudando con formación y capacitación. Esto les ayuda a tener una mejor productividad de sus cosechas y conseguir mejores condiciones a la hora de vender sus productos. De esta forma, aumentan sus ingresos y como nos cuenta Rafa “esto les permite poder comprar material, mochilas para que sus hijos vayan a la escuela. Además, pueden acceder a servicios sanitarios”.

De todas las historias que conoció, Rafael se quedó sorprendido cuando se cruzó con Juan: “Estábamos en el coche y vimos a un productor en los campos de banano. Paramos el coche para poder hablar con él. Nos contó que él tenía un campo que producía ocho cajas (allí miden la producción por cajas) y que su producto no era de muy buena calidad. No podía comercializarlo fuera de su comunidad; solo podía venderlo a nivel local. Esto hacía que ganara muy poco dinero. Gracias a que empezó a formar parte de una pequeña cooperativa, a la formación que recibió por parte de CODESPA y a un pequeño microcrédito que le ofreció ADOPEM, ha incrementado su producción a 20 cajas de las que suele exportar unas 18 cajas a través de comercio justo. Juan está muy orgulloso ya que esto le permite poder llevar alimento a su casa. Él nos decía ‘ahora mi familia puede sobrevivir’”.

Cooperativa de bananos en República Dominicana

Juan es un padre de cuatro hijos. Le dedica al campo unas doce horas diarias. Cuando termina de su tarea en el campo, se va de vigilante a un colegio. Ahí es donde descansa un poco. Solo va a su casa los fines de semana y el resto lo dedica a poder conseguir dinero para su familia. A Juan se le llenan los ojos de lágrimas al hablar de cómo ha podido invertir para mejorar la producción de su campo: “Estoy muy agradecido a la oportunidad que me habéis dado. Ahora puedo mantener a mi familia”.

¡Gracias Rafael por compartir tu experiencia y esta historia con nosotros!