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Qué pasaría si invertimos en que la mujer africana tenga acceso a educación y formación…

Qué pasaría si invertimos en que la mujer africana tenga acceso a educación y formación…

En África una de las principales barreras a las que se enfrentan las mujer y las niñas es el acceso a la educación y formación. Miles de informes y estadísticas nos muestran como las niñas deben abandonar la escuela antes que los niños, provocando que el índice de niñas que terminan la secundaria sea menor. Como resultado, las mujeres africanas tienen las tasas más altas de analfabetismo a nivel mundial.

Sin educación, si acceso a una formación que les permita acceder a un trabajo, sus sueldos son menores y limitan su desarrollo profesional y social. Por ejemplo, podemos ver que la cantidad de mujeres adultas científicas en países de África, es mucho menor que la de hombres.

En Níger, con una población de casi 18 millones de habitantes, solo el 11% de las mujeres adultas (el 17% en el caso de las jóvenes) está capacitada para escribir su nombre en un papel. No es justo, firma.

Esta falta de acceso a formación también dificulta que luego puedan acceder a tecnologías como internet, que actualmente en muchos países de África está acelerando el acceso de la población a las microfinancias o cientos de programas sociales.

Pero, ¿por qué es tan importante que la mujer pueda acceder a educación y formación?

Pero, ¿por qué es tan importante que la mujer pueda acceder a educación y formación?

La educación es una herramienta esencial en la lucha contra la pobreza. Está demostrado que las sociedades con mayores índices de educación son más prósperas económicamente. Por ello invertir en la educación de las niñas en aquellos países donde sus índices de escolarización son muy bajos o inexistentes, es una apuesta segura para su propio desarrollo, el de las futuras generaciones, y para el crecimiento sostenible de los países.

Además, la evidencia demuestra que con la educación, los conflictos se reducen, contribuyendo a la seguridad y la estabilidad del mundo. Invertir en la educación de las niñas tiene beneficios multidimensionales, ya que si la madre adulta ha recibido una educación, aumenta su propia salud y la de sus hijos, así como su empoderamiento económico y su nivel de autoestima, lo que contribuye de manera significativa a la reducción de la pobreza.

Por último, las niñas que reciben educación tienen menos probabilidades de contraer matrimonio precozmente y de tener embarazos prematuros.

¿Qué cambios viviríamos?

  • Se estima que el impacto económico que tendría eliminar la brecha de género en la educación podría suponer un beneficio de entre 112 y 152 mil millones al año.
  • Se calcula que cada año de escolarización adicional para las niñas resultará en un aumento del 12% en sus sueldos en el futuro. 
  • En el África subsahariana, si cada niña cursara al menos hasta la educación secundaria, se podrían salvar las vidas de 1.2 millones de niños; el equivalente aproximado a la población total de Guinea Ecuatorial.

¿Cómo están impulsando que la mujer africana tenga acceso a educación y formación?

El programa “MomConnect” ha sido creado por el Departamento de Salud de Sudáfrica para, a través de la tecnología móvil, acabar con la alta mortalidad de niños y madres durante el parto. El programa consiste en una aplicación simple y gratuita mediante la cual las mujeres embarazadas que se inscriben comienzan a recibir SMS con información esencial y apoyo para un embarazo y parto sanos y seguros, en concreto sobre visitas médicas, exámenes sanitarios, medicamentos, etc. Las usuarias del programa también pueden marcar un número donde se les aclaran las dudas que tengan sobre sus embarazos. El programa ya cuenta en la actualidad con un millón de personas inscritas.

En CODESPA, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional y asociaciones locales, trabajamos con mujeres jóvenes en Marruecos que han abandonado el sistema educativo. Lo hacemos a través de una nueva metodología de formación profesional adaptada a su contexto. Se trata de un programa que cuenta con tres fases. Hay una primera fase de “puesta en nivel” ya que cuando llegan no tienen la formación mínima necesaria para poder entrar en un curso de formación. En este primer año se dan materias básicas como árabe, francés y matemáticas, además de formarse en competencias básicas, denominadas life skills. En el segundo año entran en la formación profesional, aprendiendo una profesión que luego podrán ejercer. En el último año, al mismo tiempo que finalizan su formación, el programa les apoya en su inserción laboral, buscándoles unas prácticas y acompañándoles en todo este proceso. Con este proyecto estamos dándoles una alternativa, una oportunidad, para que puedan reintegrarse en la sociedad y tener un futuro mejor.

Porque cada paso que demos ahora, será una mujer alfabetizada en el futuro, porque cada esfuerzo significará un cambio importante para una niña, para una mujer y para la sociedad, te pedimos que te unas. Cada minuto cuenta, firma.