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Algunas claves para no naufragar ante el COVID-19

Huaral

Elena Martínez, Subdirectora General de CODESPA, comparte con nosotros una reflexión sobre la vuelta al trabajo después de un periodo de vacaciones marcado por el COVID-19. Os dejamos su relato.

Muchos volvemos de un período estival, que nos ha sabido a poco, con sentimientos contradictorios. Por un lado, el miedo y la tristeza por el impacto social y económico del COVID y, por otro, el deseo de arrimar el hombro ante la grave crisis económica originada en 2020 por la pandemia. Los días de encuentros familiares con mascarilla, el parón y la desconexión laboral han llegado a su fin para la mayoría. Ahora toca volver al trabajo, con suerte, con fuerzas renovadas, pero ¿cómo hacerlo en medio de esta incertidumbre que nos trasladan los medios cada día?

Sin esperanza no vale la pena empezar un viaje, por eso hay algunas recetas que nos pueden ayudar a ser viajeros con esperanza, más o menos cierta, de llegar a un puerto seguro.

  1. No perder nunca el norte. Gracias a nuestra misión sabemos dónde vamos y se refuerza nuestro propósito en la vida. Esta supone una buena brújula que nos ayuda a no desviarnos en los momentos especialmente complejos y a dar sentido a nuestro trabajo. ¡Nunca hay viento a favor para quien no sabe hacia dónde va! Por eso es importante aferrarnos a la misión, definir un plan y seguirlo.
  2. Ocuparnos de lo que está en nuestra mano. ¿No sabemos lo que nos deparará el futuro ni lo que encierra el mar en su inmensidad? Pues toca vivir en el presente para emplear todas las fuerzas en lo que de cada uno depende. Es la hora de prescindir de lo que queda fuera de nuestro control. El líder es el que ante la oscuridad sirve, encendiendo un faro para guiar a los demás.
  3. Determinación y constancia. Si tenemos un plan y vemos que vale la pena acometerlo, nos motivará poner los cinco sentidos en él, con profundidad y profesionalidad, para hacer de nuestra causa una obra maestra en la que poner nuestra firma, con una sonrisa.
  4. Confiar en la fuerza de la unidad. Como dice la tradición en Kenia: harambee, “todos juntos por un propósito común”. El trabajo en colaboración es más llevadero, pero sobre todo nos lleva mucho más lejos. Construir relaciones fuertes y celebrar los éxitos juntos hará de la travesía una fiesta.
  5. Cambiar de perspectiva. No podemos ser ingenuos, habrá momentos en que nos llegue la fatiga, la desilusión, el sin sentido ante la adversidad y el aparente fracaso. Cuando se avecina la tormenta es el momento de parar y preguntarse por la oportunidad que no estamos sabiendo ver. La tormenta trae agua, vida, que sin duda conlleva frutos y hace que los árboles se hagan más robustos. Todo tiene su lado bueno si sabemos buscarlo.
  6. Huir de lo superfluo. Aprender a decir que no a lo que nos distraiga de la meta. Las fuerzas son limitadas. De ahí la importancia de identificar aquello de lo que podamos prescindir para aligerar el equipaje. Concentrarse solo en la esencia, en las pequeñas acciones diarias que están en nuestra mano y que nos acercan a la meta para llegar a buen puerto.

Todos necesitamos a quien mirar para reforzar el espíritu aventurero ante tan difícil misión. El verdadero motor que anima e inspira al equipo de CODESPA cada año es pensar en esos cientos de miles de personas con nombre propio que nos esperan para salir adelante. Cada una de ellas inspiran nuestro trabajo, con el heroísmo de sus vidas. En estos 35 años de travesía no han faltado un sinfín de tormentas y dificultades, pero todos sabemos que el viaje ha valido la pena.


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