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La vulnerabilidad ante desastres naturales y el cambio climático en Filipinas

La vulnerabilidad ante desastres naturales y cambio climático en Filipinas

Los desastres naturales causan millones de muertes todos los años. Asimismo, destruyen infraestructuras y arrasan los medios de vida de millones de personas, sobretodo de aquellas más pobres y vulnerables. Esto se acrecienta en las zonas rurales, en las que las poblaciones más pobres se dedican a la agricultura o la pesca, actividades muy expuestas y dependientes de las condiciones climáticas, y viven en zonas de alto riesgo, como en laderas o en la línea de costa.

Filipinas, tercer lugar en ranking del Informe de Riesgo Global

Filipinas, que cuenta con más de 7 107 islas, se encuentra expuesta a desastres naturales que, de manera recurrente, arrasan la vida y las posibilidades de salir de la pobreza de miles de personas. Estas personas se encuentran atrapadas en un ciclo en el que pobreza y vulnerabilidad ante los desastres naturales se retroalimentan.

Se trata de uno de los países más propensos del mundo a desastres naturales causados por fenómenos meteorológicos extremos. Dada su ubicación geográfica, es un país altamente expuesto a tifones, tsunamis, terremotos, deslizamientos de tierra y sequías. Además, por estar situado a lo largo de un área sísmica, es también muy propenso a terremotos y erupciones volcánicas.

Filipinas se ve afectada constantemente por catástrofes naturales, ocupando el quinto lugar en el ranking de países más afectados por fenómenos extremos, con más de 300 eventos ocurridos entre 1998 y 2017, según el índice de Riesgo Climático de Germanwatch. Asimismo, ocupa el tercer lugar de 171 países en exposición a riesgo de desastre como consecuencia de fenómenos naturales extremos, según el Informe de Riesgo Global de 2017.

Aumentando la resilencia de los más vulnerables ante el cambio climático

En este contexto, las poblaciones más pobres en las áreas rurales de Filipinas ven como de manera recurrente tifones, inundaciones y terremotos acaban con vidas en sus comunidades, destrozan sus viviendas, causan situaciones de insalubridad y arruinan las cosechas y embarcaciones que les permiten generar ingresos y alimentarse, eliminando sus medios y oportunidades de salir de la pobreza.

Al mismo tiempo, Filipinas es un país lleno de oportunidades y recursos, en el que nuestra experiencia nos ha demostrado que la gente quiere y puede luchar por salir de la pobreza a través de su esfuerzo y trabajo. No es sencillo ya que los desastres naturales hacen que las poblaciones estén constantemente reconstruyendo sus vidas.

Sabemos que, en un contexto tan expuesto y vulnerable, la clave está en que las poblaciones adapten su manera de organizarse y vivir a los riesgos asociados a los desastres naturales. Esto se hace cada vez más patente y urgente de la misma manera que los efectos del cambio climático se hacen cada vez más drásticos y dramáticos.

Si las poblaciones están preparadas en los distintos ámbitos que forman su vida, podrán afrontar mejor tanto el golpe del desastre natural, como las circunstancias de escasez y dificultad tras su paso. Estar preparados para el golpe del desastre natural significa, fundamentalmente, saber cómo actuar para salvar su vida y la de sus familias, poder acceder a servicios básicos (comida, agua y saneamiento) y tener oportunidades para reconstruir su vida.