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Diana “CODESPA me ha enseñado a soñar”

Diana “CODESPA me ha enseñado a soñar”

Son las 11 de la mañana de un miércoles que se presentaba como otro cualquiera. Suena el timbre en CODESPA. “¿Será Diana?” me pregunto mientras termino de prepararme para la entrevista. Bajo a recibirle y me encuentro a una mujer con una mirada entre tímida y curiosa. Me da un beso como es típico en su tierra, en República Dominicana.

Nunca pensé que ese ratito con ella me enriquecería tanto. Llevo siete años trabajando en CODESPA y es la primera vez que conozco a uno de nuestros beneficiarios en nuestra oficina en Madrid. Diana me cuenta esa experiencia emocionada: “Cuando me dijeron que estaba invitada a venir a Europa, a España a un acto con la Reina no me lo creía”.

Diana Céspedes ha estado unos días en Madrid ya que la Fundación Microfinanzas BBVA le ha invitado a su décimo aniversario para que pudiera contar su experiencia al recibir un microcrédito del banco ADOPEM. Se trata de un banco que tiene el objetivo de promover el desarrollo de los dominicanos, a través de la concesión de microcréditos a las familias más vulnerables. Una entidad, junto con ADOPEM ONG con la que en CODESPA llevamos colaborando muchos años.

Diana empieza hablándome, orgullosa, de su familia: “Me casé hace ya 30 años. Muy joven ya que en mi país cuanto más pobre eres, antes te casas para empezar a volar. Ahora tengo tres hijos y dos nietos”. Ahora, sus tres hijos estudian y trabajan pero ella nunca pensó que iba a poder ofrecerles esa oportunidad. “Éramos pobres, muy pobres. Mi marido se iba todos los días a buscar trabajo de jornalero. Yo era vendedora ambulante; vendía pan de batata. Salía a vender y allí mismo comíamos; lo que podíamos”. Se le quiebra la voz, se le llenan los ojos de lágrimas al recordar aquella época. A mí se me estremece el corazón. Veo a una madre de familia con las mismas preocupaciones que las mías. Solo piensa en sus hijos; en poder darles lo mejor… y entre ella y el marido solo conseguían un tercio del salario mínimo. “Yo a veces salía a vender y lloraba… lloraba mucho… había días que no teníamos para comer”.

Pero, de repente, la vida le dio una oportunidad. “Vino un señor a decirme que estaban dando microcréditos a las mujeres. Yo le dije que yo no podía, que no tenía cualificación para ello. Que yo nunca había pedido nada prestado a nadie. Que no tenía cómo pagarlo, que además tenía tres hijos. Pero él insistió, diciéndome que me pasara por la oficina.”

Diana dudó mucho pero al final se animó y fue a la oficina. Le ofrecieron un microcrédito adaptado a su realidad, a sus necesidades, a los plazos en los que ella podía devolverlo. Volvió a su casa llena de esperanza y fue a buscar a su padre: “Papá necesito que seas mi garante ya que voy a pedir un préstamo”. Su padre no dudó y le apoyó en su nuevo camino.

A partir de este momento, me habla con ilusión y con fuerza. Ya ha recibido cuatro préstamos y dice que ella no empieza con uno nuevo hasta que no termina de pagar el otro. “Ahora trabajamos en nuestras tierras plantando banano y pudimos comprar una barca para pescar. La barca se la llevaron las tormentas Olga y Noel pero voy a pedir otro préstamo para poder comprar otra”.

Diana cree que otra de las cosas que le ha ayudado a salir adelante es el formar parte de una pequeña cooperativa. Los productores se han unido para poder compartir experiencias y poder acceder a mejores condiciones a la hora de comercializar sus productos: “Los productores hicimos un grupo para poder ayudarnos los unos a los otros. CODESPA nos ha apoyado enseñándonos a organizarnos, a reunirnos, a pensar si las técnicas de cultivo que usamos son las más convenientes, a negociar con los comerciantes, a llevar nuestras cuentas, a cómo gastar dinero. CODESPA me ha ayudado a soñar”.

Y con la sensación de la importancia de soñar me quedo. He conocido a una mujer que, a pesar de que se le llenan los ojos al recordar su difícil pasado, sigue luchando por sus sueños. “Nunca pensé que podría conseguir todo lo que tengo ahora. La experiencia de venir a Madrid ha sido estupenda. Estoy emocionada con el cariño que he recibido. Esto es un logro para mí. Mi sueño ahora es comprar otra parcela y poder seguir dándole lo mejor a mi familia”.

Gracias Diana por compartir tu historia conmigo.

* Foto de Diana recogida de la web de Fundación BBVA Microfinanzas donde puedes conocer mejor a esta marravillosa emprendedora.