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“Creemos en la capacidad de las personas para salir adelante, para levantarse todos los días y sobrevivir”

“Creemos en la capacidad de las personas para salir adelante, para levantarse todos los días y sobrevivir”

He vivido en Ecuador durante algo de más de 5 años y os quiero contar un proyecto que me apasiona.

El proyecto inició en una comunidad rural de la provincia de Cotopaxi. Recuerdo con especial cariño la visita a aquel proyecto pues se trataba del primero que conocía en mi aventura en Ecuador. Por fin llegamos a Sigchos. Desde hacía algunos años, desde CODESPA habíamos implementado un proyecto de trabajo con pequeños productores para crear un sistema integrado de producción que garantizaba por un lado, alimentos en cantidad y calidad para el autoconsumo de las familias y, por otro lado, que consiguieran tener un pequeño excedente para poder vender en el mercado local.

Se trata de un proyecto innovador que permite multiplicar la producción para obtener mayores ingresos.

El contexto

Sigchos es una de las comunidades rurales donde trabajamos. En estas zonas rurales, el 90% de la población es pobre. Este concepto es tan global y contundente que se nos escapa de nuestra imaginación lo que esto significa.

Sus viviendas son de hormigón y en muchos casos de adobe, no tienen acceso a agua potable, electricidad y por supuesto tampoco disponen de un sistema de alcantarillado.

Son comunidades muy alejadas de las grandes ciudades, por lo que el transporte es engorroso lo que complica hacer cualquier gestión diaria… por no hablar de lo difícil que es acudir al hospital si tienen alguna urgencia.

Además, la mayoría de la población es analfabeta.

Nuestros protagonistas

Una de las protagonistas de nuestro proyecto es Doña Rosa. Doña Rosa cultiva en su parcelita, frutas, verduras y también granos andinos, entre ellos el frejol rojo.

Tuve la oportunidad de conocer a Doña Rosa prácticamente desde que inicié mi aventura en Ecuador. Me contaba que los bancos no tenían confianza en ella, y que para obtener ingresos necesitaba vender su producción a intermediarios, comerciantes informales. Muchos de ellos se aprovechaban del desconocimiento que los productores tenían sobre los precios del mercado, les engañaban e incluso manipulaban la balanza cuando pesaban su producción. Así les pagaban menos de lo que realmente les correspondía. Pero, en ese momento, era prácticamente la única opción que tenían si querían llevar algo de dinero a su familia.

Para cambiar esta situación, animamos a Doña Rosa a que se asociara con otros productores de la zona para montar una microempresa comunitaria. De esta forma podían juntar la producción de todos y así, con un mayor volumen pudieran obtener un mejor precio. Es decir, pudieran incrementar su poder de negociación. No era tarea fácil, al tratarse de una empresa compartida por muchos productores, teníamos que lograr en primer lugar que se entendieran entre ellos y, para mí, esto es una de las tareas más difícil de lograr. Insistimos mucho en trabajar juntos a ellos aspectos organizativos y de buen gobierno para que la organización perdurada. Le apoyamos en la búsqueda de un gerente comprometido y de ahí salimos al mercado a buscar clientes. Empresas que confiaran en ellos, (¡esa era la clave!), que les incluyeran en sus cadenas de suministros como proveedores aliados que les compraran su producción a un precio justo.

Y en efecto dimos con uno muy potente. Resultó que el frejol rojo era muy demandado en el mercado colombiano. Pero para poder trabajar con ellos, la empresa nos exigía incrementar los volúmenes de producción de la microempresa. Y por ende, mejorar la productividad en las parcelas de Doña Rosa y otros productores.

Y nos tocó seguir creando vínculos y alianzas con otras instituciones…

Don Pompilio es gerente de un banco comunitario en la localidad de Sigchos

El segundo protagonista de esta historia es Don Pompilio. Don Pompilio es gerente de un banco comunitario en la localidad de Sigchos. Comenzó al frente de la cooperativa hace algunos años y aunque ya hacía tiempo que daba crédito a muchos de estos productores, lo hacía exigiendo muchas garantías, tenía que salvaguardar su cooperativa.

“No puedo dar crédito a todo el mundo”, “no hay nada menos social que mi cooperativa quiebre” decía Don Pompilio. Y, tenía razón. Pero, además, tenía algo más poderoso que era… la voluntad real de querer ayudarles. Así, que decidimos entre todos crear un crédito adaptado a las necesidades del productor y que a su vez bajara la percepción del riesgo que el gerente tenía sobre estos productores.

Nació el producto que denominamos “CREDICADENA” con las siguientes características:

  • Tasas de interés: competitivas
  • Plazo: adaptado a la cosecha de granos andinos
  • Monto: adecuado a la superficie de plantación
  • Pago: capacidad de repagar la deuda al final del periodo, tanto el principal como lo intereses.

Este crédito funciona de la siguiente manera:

Doña Rosa manifiesta el interés por querer mejorar su producción a través de un paquete tecnológico de producción mejorado. Este paquete, no es algo excesivamente sofisticado sino que incluye semilla mejorada, utilización de fertilizantes más óptimos, etc…

Posteriormente, recibe la visita de un técnico agropecuario que le ayuda a calcular cuánta cantidad de granos podría sembrar de acuerdo al tamaño de su finca con el nuevo paquete tecnológico.

Juntos acuden a la microempresa que se encarga de comprarles la producción y la microempresa emite una carta de compromiso, una garantía de compra a nombre de Doña Rosa. Con el compromiso de compra, Doña Rosa se acerca a la institución bancaria local, COAC San Miguel de Sigchos y solicita el crédito. COAC San Miguel de Sigchos analiza la situación financiera de Doña Rosa y realiza el desembolso.

Doña Rosa compra los insumos y recibe durante doce meses la asistencia técnica para implantar el paquete tecnológico y cuidado de la finca.

Doña Rosa recoge la cosecha y la vende a la microempresa de acuerdo al contrato previo. Con el dinero recibido paga a la COAC San Miguel de Sigchos el préstamo y con el excedente recibido lo lleva a su familia.

Además se abría una línea de crédito de parte de la COAC San Miguel de Sigchos a la microempresa para que pudiera pagar a tiempo y al contado a los productores cuando entregan la producción.

¿Qué mejoras obtuvimos?

Los 53 productores que participaron en la prueba piloto y accedieron al crédito para implementar el paquete tecnológico obtuvieron un rendimiento por hectárea mucho mayor. Por ejemplo, en los tres granos más sembrados, frejol rojo, canario y morocho, los productores obtuvieron de media por hectárea un 31% más que con el paquete original (PC). Esto supone 800 kilos más de estos granos.

En términos de beneficio, les supuso un incremento del 31%. Es decir, 180 dólares extras.

La sostenibilidad del proyecto está asegurada porque la Cooperativa de Ahorro y Crédito sigue manteniendo la financiación a los pequeños productores y se hará cargo de los costes de la asistencia técnica, ya que se han comprometido a contratar al técnico agrícola que la está impartiendo.

Los negocios inclusivos como herramienta para cambiar el mundo

Doña Rosa ha sido una de las primeras en beneficiarse de la implantación de este esquema, pero vamos a extender este esquema de desarrollo a 1.215 productores que trabajan las cadenas de cacao, pesca artesanal, caña de azúcar, lácteos, semillas de alfalfas, fibra del alpaca, maíz y café.

Actualmente, estamos trabajando con 12 empresas que están haciendo negocios inclusivos con estos productores. Empresas que confían en sus capacidades. Hemos trabajado con L’oreal y estamos en negociaciones con una empresa norteamericana para que compren alcohol orgánico para la industria farmacéutica a nuestros productores de caña de azúcar.

Además, gracias a las alianzas con los bancos locales hemos dado crédito por valor de más de 350.00 dólares, dirigido a los productores para mejorar sus técnicas de cultivo y también a las microempresas locales para que tengan capital disponible para pagar al contado cuando el productor llegar y deposita su producción.

También hicimos una alianza para proveer líneas de financiación exclusivas para seguir replicando este tipo de financiación con un banco estatal. Este banco estatal se encarga de financiar a estos bancos más pequeños.

Tenemos alianzas con gobiernos provinciales y con el Ministerio de Agricultura que nos apoyan a dar asistencia técnica a nuestros productores y hemos establecido convenios con estudiantes en prácticas de ingeniería agrícola para que acudan a las parcelas de los productores a darles formación.

Hemos impulsado alianzas con empresas proveedoras de insumos Ecuaquimica y Agroimportadora (dos de las grandes del país) para la entrega de paquetes tecnológicos a menor costo.

En definitiva, ¿qué es lo que hacemos en Ecuador?

Identificar fallos de mercados y definir alternativas que permitan hacer visible e inclusiva esta economía y darles la oportunidad para que puedan tomar sus propias decisiones. Creemos firmemente en la capacidad de estas personas para salir adelante, para levantarse todos los días y sobrevivir. ¿Por qué decirme una cosa? Cuántos de nosotros podríamos vivir tan solo un día de nuestra vida con el dinero del que ellos disponen, que son unos tres dólares. Imaginaros vuestro día con un tan solo tres dólares en vuestro monedero. Poder salir adelante con tampoco dinero demuestra de sobra el potencial que tienen estas personas.

Y creamos vínculos, aprovechamos lo que ya existe, procuramos implicar e interconectar a otras organizaciones para que vean el potencial que nuestros beneficiarios tienen hasta hacer disminuir la percepción de riesgo que se tiene de ellos a la hora de hacer negocios. Porque insisto, estamos convencidos de que cuentan con un potencial enorme para salir adelante si se les brinda la oportunidad.

Trabajar en contextos de pobreza no es fácil, se aprende haciendo. Y no voy a decir que ha habido fallos e imprevistos en el desarrollo de este proyecto, pero sí es cierto que estamos especialmente orgulloso de esta iniciativa porque lo hemos logrado trasladar con éxito a otros contextos y así, hemos podido mejorar las condiciones de vida de personas muy vulnerables

¿Quieres saber más sobre negocios inclusivos? Apúntate al I Curso de Negocios Inclusivos Online. Un curso gratuito dirigido a personas que quieren contribuir en la lucha contra la pobreza, a través de actividades económicas que incluyen a los más vulnerables en la cadena de valor (consumidores, proveedores, distribuidores o empleados).

 

*La foto inicial del post no coincide con la verdadera Doña Rosa, pertenece a otra mujer que también forma parte de los proyectos que desarrollamos en Ecuador.