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Admiramos a la primera mujer. Y es que aun 700 millones de personas viven en extrema pobreza y de esa cifra el 70% son mujeres según datos de la ONU. La falta de acceso a recursos, la precariedad laboral, la violencia son algunas de las causas que están detrás de estos datos. En esta exposición queremos hacer visibles a mujeres que han tenido la oportunidad de salir de la pobreza y la han aprovechado. Valientes, luchadoras que han conseguido salir adelante. También sus familias, porque no están solas. Entonces, ¿quién es la primera mujer? Ellas.

 

© Pol Aregall / CODESPA

1. Doña Cruz Ruano (Ipiales, Colombia)

Cruz cambió la vida de ciudad por el campo tras casarse con un ganadero. Él formaba parte de la asociación de productores Aproleche, pero mostraba poco interés en la ganadería. Cruz asistió a formación sobre el cuidado de su finca, del ganado y sobre la calidad de la leche, tareas que habitualmente son desempeñadas por hombres. Ahora Cruz es la encargada del negocio y quien participa en la asociación. Ella es la primera mujer de su casa y quien ha hecho posible mejorar los ingresos del hogar. Está logrando cumplir cada uno de sus sueños.


© CODESPA

2. Ella, fuente de conocimiento (Cotopaxi, Ecuador)

En CODESPA abrimos puertas y estas mujeres abren camino. Nuestros proyectos se basan en la generación de empleo digno y emprendimiento en comunidades vulnerables de Iberoamérica, África y Asia. En Ecuador trabajamos desde hace más de 30 años. La presencia en las comunidades locales nos permite conocer sus necesidades y construir soluciones juntos. En Ecuador la diversidad de grupos étnicos requiere una profunda escucha de sus necesidades y el respeto de una cultura arraigada.


© Miguel Lizana / AECID

3. Ella, inspiración de muchas (Esmeraldas, Ecuador)

Las mujeres que rompen el estereotipo de liderazgo nos inspiran. No llevan corbata, llevan lo que tienen. No llevan maletín, llevan herramientas. En Ecuador los derechos de las mujeres afrodescendientes son sistemáticamente vulnerados; siendo muy limitada su participación en la toma de decisiones, el acceso a la propiedad y a la tierra. Trabajamos la equidad de género y desarrollamos el liderazgo de aquellas que producen cacao para mejorar la productividad, calidad y comercialización de sus cosechas.


© Nico Kingston / CODESPA

4. Ella, defensora de la tradición (Comunidad Chumpe, Cuzco, Perú)

Dicen que viajar abre la mente y el turismo abre oportunidades. Es uno de los sectores con mayor crecimiento económico en Perú en los últimos años. En Cusco trabajamos con comunidades indígenas que mantienen sus antiguas tradiciones, ritos y cultos a sus deidades naturales, las montañas sagradas. El conocimiento que custodian sobre la relación y el respeto a la tierra lo reflejan en su iconografía, que se plasma en una rica actividad textil a cargo de las mujeres. El desarrollo de emprendimientos de Turismo Rural Comunitario les ha permitido a la vez preservar su cultura y diversificar sus ingresos. Ellas tejen los productos y también el futuro de su comunidad.


© Rinaldi Molina / CODESPA

5. María Selsa Valle, Norma Elena Ruiz y Celsa Valle Navarro (Comunidad Sacramento, Santa María de Pantasma, Nicaragua)

Estas mujeres no solo nos inspiran a nosotros, también a sus comunidades y eso nos hace pensar en ellas como las primeras. En 23 comunidades rurales de Nicaragua promovemos la seguridad alimentaria y el empoderamiento económico y social de estas mujeres. Garantizamos la diversidad de sus cultivos y el acceso a crédito para invertir en ellos. Estas mujeres han adquirido la capacidad de gestionar sus ingresos, mejorando sus condiciones de vida y su participación en sus hogares y comunidades.


© José Ignacio González-Aller / CODESPA

6. Ella, luchadora por naturaleza (Comunidad de la etnia himba, Cunene, Angola)

El sur de Angola se enfrenta a la peor sequía de los últimos 40 años. Aunque sus habitantes siempre han sabido adaptarse a unas condiciones climáticas muy duras, actualmente están perdiendo sus medios de vida: la agricultura y el ganado. Los himba son una etnia nativa de la región árida de Cunene que participa en nuestras escuelas de campo, lideradas por mujeres. En ellas aprenden a mejorar el rendimiento de las parcelas agrícolas y diversificar los cultivos para atacar la desnutrición.


© Clark Vinoya y Noel Romero / CODESPA

7. Telesfora Balilis (Pantukan, Davao de Oro, Filipinas)

Telly, Manager. Eso nos dice el cartel de esta mujer feliz, eso nos dice su sonrisa. Agricultora de nacimiento, pero no de pensamiento. Produce copra, un producto del que se extrae el aceite de coco, muy valorado en cosmética y alimentación. Ella sabía que podía hacer algo más con sus cultivos. Pensó en grande y se atrevió a dar el paso. Ingresó en la cooperativa PACOFAMCO (Pantukan Coconut Farmers Multipurpose Cooperative), que compra la copra a sus miembros y la vende a un mayorista o a una planta de procesamiento. Telly ha pasado de pequeña productora a directora de la cooperativa.


© CODESPA

8. Chance Shamavu Pascaline (Maison Marguerite, Goma, R. D. Congo)

¿La primera mujer a la que peinan? No lo es, pero sí es de las primeras de su comunidad en ofrecerse voluntaria para que otras aprendan el oficio de peluquera. La primera que aprovecha la oportunidad, pero no la última. Maison Marguerite se encuentra en Goma, en República Democrática del Congo. Es un lugar donde cientos de madres gestantes encuentran un hogar, un refugio, donde se sienten protegidas de la vulnerabilidad a la que se enfrentan en su día a día. En el centro reciben apoyo psicológico, formación profesional y acceso a microcréditos que les permiten poner en marcha sus pequeños negocios y sacar adelante a sus hijos. Reciben acceso a alimentación y alojamiento. Pero, sobre todo, recuperan la confianza en sí mismas y en un futuro mejor.


© Rinaldi Molina / CODESPA

9. Norma Elena Ruiz (Comunidad Patastillal, Santa María de Pantasma, Nicaragua)

En Santa María de Pantasma la tasa de desempleo es del 65%. Más de 27.000 personas se encuentren en una situación de pobreza extrema, siendo uno de los municipios más pobres del país. En CODESPA adaptamos la formación para llegar a las comunidades más vulnerables. Norma es una de las primeras mujeres de su comunidad que se ha capacitado en buenas prácticas agrícolas para mejorar su producción de maíz y frijol. Éstas le han permitido mejorar su empoderamiento. Norma ahora es una mujer respetada en la toma de las decisiones familiares de su hogar.


© Jerónimo Rivero / CODESPA

10. Ella, pilar de la familia (República Dominicana)

Sonrisas que se contagian, así podríamos titular esta foto. Su dueña vive en República Dominicana, un país en vías de desarrollo de ingreso medio, que depende principalmente del turismo y de las remesas de los emigrantes. En San Juan de la Maguana, promovemos el acceso a crédito de casi 1.200 mujeres microemprendedoras. Por sus bajos recursos, ellas no cumplen los requisitos para acceder a un préstamo en un banco tradicional. Los créditos que solicitan les permiten la creación o mejora de pequeños negocios (tiendas, salones de belleza, venta de comida, etc.). En muchos casos estas iniciativas son los únicos ingresos de sus hogares. De esta manera, las mujeres asumen un papel central en la economía familiar y la de su comunidad.


© CODESPA

11. Ella, futuro de su comunidad (Provincia de Chauen, Tánger, Marruecos)

Hace 13 años, en las montañas del Rif, al noroeste de Marruecos, nació una cooperativa textil de mujeres de la mano de CODESPA. Se llamó Douar Tanafelt. Para ello trabajamos en alianza con una asociación local (ADL). Ahora, la cooperativa está formada por 34 mujeres, que desarrollan una actividad económica rentable con la que realizarse profesionalmente y sacar adelante a su familia. Esta es una de las instantáneas que les dan voz. Son amigas, compañeras, madres, hermanas, hijas, esposas, y, sobre todo, son artesanas y mujeres.


© CODESPA

12. Ella, emprendedora (Goma, R.D. Congo)

No hablamos de ella esta vez, hablamos de ese pequeño que asoma. Asistió a la formación de costura, el más joven de la clase. Creamos oportunidades para que las mujeres que residen en Maison Marguerite y sus familias tengan un trabajo digno, puedan emprender, mejoren sus condiciones de vida y tengan un futuro mejor. CODESPA apoya así su desarrollo personal y comunitario. Esta imagen es el fiel reflejo de la fuerza y la capacidad de superación de las mujeres.


© Pol Aregall / CODESPA

13. María Magali Racinec (Tumaco, Colombia)

María es una de las primeras mujeres de su comunidad en mirar de manera optimista al futuro. Forma parte de la Asociación Asmudepaz. Junto a un grupo de mujeres María trabaja desde hace 30 años limpiando camarones para la empresa Ecomar. Hoy la empresa les ha cedido un terreno para que puedan producir camarones por sí mismas. Un proceso largo, pues implica limpiar y adaptar las piscinas, atender la crianza y recoger la producción. La asociación les asegura un trabajo digno y su esfuerzo es reconocido.


© CODESPA

14. Ellas, las prioneras (Copacabana, Bolivia)

La llaman la “Tierra de viejitos”. Nuestros mayores hicieron muchas cosas antes que nadie. Las mujeres en contexto de pobreza luchan doblemente que los hombres y la edad suele hacer aún más difícil su situación social, por eso ellas son las primeras en afrontar la vida con valentía. Estas mujeres conservan la esencia de su cultura. En CODESPA llevamos 15 años promoviendo el Turismo Rural Comunitario como negocio inclusivo para las comunidades indígenas en la región iberoamericana, a través de nuestro programa RUTAS.


© CODESPA

15. Khaula Aoudaier (Tetuán, Marruecos)

¿Una mujer mecánica? Lamentablemente estas palabras juntas siguen sonando extrañas a muchas personas, pero hay maneras de superarlo. Convirtiéndose en una. Así lo hizo Khaula. Ella participó en la formación profesional “Mecánica y electrónica” y fue una de las primeras en graduarse. Siempre había querido ser mecánica. Aprender el oficio le ha ayudado a ganar confianza en sí misma, sabe que es capaz. Pero, aun así, se enfrenta cada día a una realidad difícil. Le rechazan en los trabajos a los que aplica porque la mecánica “no es un gremio para chicas”. Mientras sigue formándose, solo pide al futuro que Marruecos cambie en cuanto al trabajo. También le gustaría tener su propio taller. ¿Por qué? Porque las chicas también tienen derecho a poner un taller.


© CODESPA

16. Miguelina Gladis (Departamento de Santa Cruz, Provincia de San Ignacio de Velasco, Bolivia)

Miguelina nos confiesa entre muchas bandejas de comida apetecible que es feliz. Ella es la primera mujer de su comunidad que ha creado un recetario, “Cocina con Sabores y Valores Chiquitanos”, que recoge recetas sencillas y deliciosas que son parte de la cultura chiquitana, promoviendo la producción, el autoconsumo y su comercialización. Es feliz porque su cocina ancestral, heredada de sus abuelas y de las abuelas de sus abuelas, vuelve a ser valorada. Comenta: “Nos ayuda a no perder nuestra cultura y así poder trasmitírsela a nuestros hijos y nietos, es lo que les dejaremos”.


© Wilver Santana / CODESPA

17. Doris Nihua y Laura Ima (Comunidad Wao de Miwaguno, Ecuador)

Doris y Laura son jóvenes Waorani. Ellas se sienten orgullosas de su comunidad y no son las primeras, todas tienen motivos para estarlo. A través de su artesanía conservan la esencia de su cultura. Cuentan: “las mujeres socializamos, aprendemos, nos organizamos para poner en valor nuestros emprendimientos y compartir los conocimientos con nuestra comunidad”.


© Rinaldi Molina / CODESPA

18. Janeth Ernestina González (Comunidad Wale, Santa María de Pantasma, Nicaragua)

Janeth Ernestina mira con cariño los granos de frijol mientras juega con ellos y piensa en lo que ha cambiado su vida. Pone cuidado en todo lo que hace y mima su parcela. Tiene calabacines, maíz… Antes de participar en el proyecto únicamente dedicaba su producción al autoconsumo. No contaba con los medios económicos, conocimientos ni herramientas. Un día se despertó y decidió que algo cambiaría. Comenzó a formarse, solicitó un microcrédito e hizo crecer los colores de su tierra. Ahora se distingue el espacio dedicado a los calabacines del marrón del frijol. Fue difícil para ella, pero todo empezó con una decisión, cambiar, hacer algo diferente.


© CODESPA

19. Jéssica Paola Escalante Vásquez (Comunidad El Sauce, Chiquimula, Guatemala)

Jéssica es artesana. Elabora jabones naturales para lavar la ropa y los hace en su casa. Nunca se hubiese imaginado como emprendedora ni conocía ese término. Hace unos meses decidió integrarse en el grupo de ahorro y crédito “Jóvenes Unidos”, que permite a sus participantes ahorrar y acceder a crédito por primera vez. Además, se ofrece formación y apoyo microempresarial. Jéssica vio una oportunidad donde otros no la veían. Ahorró, compró materiales y aprendió. CODESPA le ayudó a desarrollar la visión empresarial. Al principio solía vender los jabones a familiares y vecinos, y ahora produce jabones por lotes y tiene una estrategia de venta.


© José Ignacio González-Aller / CODESPA

20. María Lucrecia (Cunene, Angola)

Los ojos también hablan. Maria Lucrecia tiene su propia parcela en Capanga, una zona árida al sur del país. Se encuentra frustrantemente cerca del río del que hace unos meses no se podía extraer agua. A raíz de su participación en la escuela de campo de su comunidad, ha experimentado un cambio en su mentalidad, su confianza y su trabajo. Explica: “antes no dábamos importancia a la agricultura. Pero en la escuela hemos aprendido muchas técnicas que son buenas para nuestro día a día. Ahora sabemos cómo sembrar los cultivos, cuidarlos, recolectar, tratar el agua para nuestro consumo… Con todo lo aprendido me siento capaz de ayudar mejor a mi comunidad”. La mirada de Maria Lucrecia habla de futuro.


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