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La formación: un camino que cambia tu vida

La formación: un camino que cambia tu vida

Hace unas semanas viajé a la región oriental de Marruecos para conocer historias inspiradoras sobre las personas que ayudamos. A lo largo de este viaje, conocí a muchas de estas personas, pero, sin esperarlo, me crucé con una historia sobre una familia que podía perderlo todo.

Ellos son una familia de ganaderos formada por la madre, el padre y un único hijo, que viven en las zonas rurales de Jerada cerca de la frontera con Argelia. La familia nos invitó a conocer su ‘negocio’ y al llegar, sentí las mismas sensaciones que cuando era pequeño y visitaba en el Pirineo una granja: mismo olor, mismos ruidos… Pero todo era distinto, sólo teníamos que mirar alrededor y ver como sus casas se sostenían en pie con dificultades, el corral estaba construido con lo que podían y sólo tenían 2 vacas, con un aspecto muy diferente al que yo recuerdo de mi infancia.

 

Corral gallinas

Mohamedd Rherbi, el más joven de la familia, y su padre nos contaban orgullosos y contentos, como sus vidas iban a cambiar. Una de las vacas estaba embarazada y en el futuro iban a tener un ternero gracias al cual su negocio mejoraría; lo que significará grandes cambios en sus condiciones de vida.

Sin embargo, ahí mismo, también recibimos una mala noticia, la vaca que estaba embarazada estaba enferma. En un momento, las sonrisas desaparecieron, incluso en la cara del veterinario que nos acompañaba se veía la preocupación. Perder al ternero será, posiblemente, un retroceso de años para la familia ya que perderían todo el dinero invertido, 25.000 dirhams (2.200 euros), algo que les volvería a llevar a una situación muy vulnerable y un futuro lleno de complicaciones, para poder salir de la situación de pobreza que ahora mismo se encuentran.

Esto te hace consciente de cómo todo tu trabajo y esfuerzo de años, puede perderse en segundos por no haber tenido acceso a unos conocimientos que podrían haberte cambiado tu futuro.

Oímos conversaciones entre el ganadero y la familia en árabe, no entendíamos nada, pero vemos que Mohamedd asiente con la cabeza y el padre de él, mantiene una cara tranquila. En ese momento sus caras cambian, todos ellos volvían a sonreír…, y nos cuentan por qué.

Mohamedd es uno de los alumnos de los cursos formación de veterinaria que estamos impulsando en las zonas rurales de Jerada. Mohamedd ha aprendido cómo debe alimentar a sus animales, en qué alimentos están las vitaminas, lo que ha permitido que aunque la vaca esté enferma, se mantenga fuerte para poder hacer frente a esta situación. Además, gracias a la formación sabía perfectamente qué cuidados necesitaba y cómo controlar la salud de sus animales, por lo que hace tiempo que están haciéndole seguimiento: supieron reconocer cuando estaba enferma y cuando tenían que acudir al veterinario.

Si Mohamedd no hubiera tenido este conocimiento, todo por lo que su familia ha trabajado, lo hubieran perdido y en lugar de estar a punto de poder crecer, de salir, paso a paso, de la situación de pobreza en la que se encuentran, se hubieran visto hundidos en un futuro mucho más complicado.

Estudiar, aprender… es esfuerzo y trabajo, pero también es una oportunidad a la cual todos debemos tener acceso. La formación, sin duda alguna, es un camino con muchas dificultades, sin embargo cambia tu vida. Personalmente, estoy convencido que es un camino que merece la pena recorrer.

Ahora la familia de Mohamedd se encuentra ante una nueva realidad, ante un nuevo futuro muy diferente y lo único que nosotros hemos hecho es ofrecerles una oportunidad a través de la formación.

Formamos parte de esta historia, una historia de una familia, de la cual nos sentimos muy orgullosos.

 

 

La AECID financia el proyecto que desarrollamos en Marruecos dentro del Convenio “Mejora de la inserción sociolaboral de jóvenes y mujeres vulnerables mediante el fortalecimiento de los programas públicos de formación profesional en Marruecos”.

AECID