↑ Blog

Historia del mes

Cambiando una vida, cambiamos el mundo

Se llama Diego y es afrocolombiano. Vive en el departamento del Valle del Cauca, al oeste del país, y como la mayoría de sus vecinos ha dedicado gran parte de su vida a la producción de cacao.

La región del Cauca se caracteriza por sus grandes contrastes sociales y una marcada desigualdad. La precaria integración nacional y la marginación de este departamento y de sus municipios han hecho prosperar unas estructuras de poder que han modificado la tenencia y el uso de la tierra. Miles de campesinos sólo tienen acceso a minifundios que no logran generar el sustento necesario para mantener a sus familias.

Diego vivía hasta hace pocos años de la explotación de una pequeña parcela de tierra de la que obtenía pequeñas cosechas de cacao que apenas podía vender en el mercado. Los ingresos generados por su venta ni siquiera le permitían llevar a sus tres hijos a la escuela.

Desde hace cuatro años, gracias al trabajo conjunto de FUNDACIÓN CODESPA y la ONG colombiana Vallenpaz, así como de Diego y del resto de agricultores de su comunidad, se han constituido 18 asociaciones de productores, se han diversificado sus productos y se han mejorado las técnicas de producción agrícola. El objetivo: entrar en los mercados de forma competitiva y mejorar así la calidad de vida de estos agricultores y sus familias.

Ahora, además del cacao, Diego produce frutas tropicales de varios tipos y, gracias a la construcción de una planta transformadora, ha comenzado a elaborar zumos naturales muy demandados en el país. Asegura ilusionado que este proyecto le ha cambiado la vida. También a sus hijos, que ya pueden ir a la escuela.

CODESPA, con su esfuerzo constante por desarrollar las prácticas más eficientes y eficaces de cooperación al desarrollo, y sensibilizada por la problemática que se vive en la región, ha trabajado para dotar de capacidades a los agricultores: mejorando su formación, con pequeños préstamos que les permitiesen invertir en sus negocios y abriendo canales para la comercialización de sus productos.

Hoy, podemos sentirnos orgullosos, porque este proyecto está dando innumerables frutos, cumpliendo no sólo con los objetivos económicos y técnicos que buscábamos, sino haciendo que sus beneficiarios, 800 campesinos como Diego, se identifiquen con el mismo y sean los protagonistas de su proceso de desarrollo.

La delegación de la Comisión Europea en Colombia, cofinanciadora del proyecto, ha sido testigo de este proceso y nos ha mostrado su satisfacción por los resultados obtenidos: “Queremos manifestarles nuestra profunda satisfacción por una labor comprometida y bien hecha, de la que se obtendrán muchos aprendizajes, que esperamos, con su apoyo, puedan sistematizarse y transferirse adecuadamente a otras intervenciones que se realicen en el país”.

Estas líneas nos impulsan a continuar con nuestro trabajo y a poner en marcha la segunda fase de nuestro proyecto, con la que se pretende, por un lado, consolidar el proceso social y económico llevado a cabo con las 400 familias iniciales y, por otro, ampliar la cobertura hasta 800, dado que, durante la ejecución de la primera fase, más de 400 productores solicitaron su participación en el proyecto. Con la inclusión de estas 400 nuevas familias, se estará atendiendo el 85% del potencial productivo de los seis municipios del norte del departamento del Cauca.

Diego será ahora parte activa en el proceso de desarrollo de su comunidad, poniendo al servicio de los nuevos agricultores la formación adquirida en la fase previa. El objetivo es que, tras estos cuatro años que ahora empiezan, los 800 campesinos sean los protagonistas de su propio desarrollo.

Ésta es la misión de CODESPA: dotar de capacidades a quienes más lo necesitan para que ellos mismos logren desarrollarse económica y socialmente. Una vez logrado, CODESPA se desplaza a otro rincón del planeta donde haya personas y comunidades con esas mismas necesidades. Diego es sólo una de las 150.000 personas a las que apoyamos cada año.