El pasado 12 de enero, Haití sufrió un devastador terremoto con una magnitud de 7 grados en la escala de Ritcher. El seísmo destrozó edificios, aeropuertos, hospitales y por supuesto se llevó la vida de miles de personas.
Todo el planeta se volcó y puso manos a la obra para ayudar a los haitianos con dinero, comida, medicinas y todo lo que fuera necesario. Cuando parecía que la ayuda, los voluntarios y el rescate de supervivientes estaban siendo satisfactorios y dejaban de aparecer muertos, una réplica del terremoto atacó de nuevo Haití, esta vez el temblor fue de 6 en la escala de Ritcher. Estos dos seísmos seguidos en menos de una semana en un país como Haití que es el más pobre de America Latina han convertido este desastre natural en la mayor catástrofe de la historia de la humanidad.
La cifra oficial de muertos se mantiene en 75.000; sin embargo, ya han sido enterrados cerca de 80.000 cadáveres en fosas comunes en los alrededores de Puerto Príncipe. Cifras de la Comisión Europea sitúan en 200.000 el número de muertos, 250.000 heridos y tres millones de desamparados que requieren ayuda urgente.
Se han montado campamentos de refugiados en los alrededores de la capital, Puerto Príncipe, que ha sido la ciudad más devastada. La mitad de la población de Haití es menor de 18 años y miles de niños se han quedado huérfanos tras la tragedia y abandonados a su suerte. Ya comienzan a tramitarse las adopciones de niños haitianos por parte de la comunidad internacional.El objetivo pasa ahora a ser la recuperación de la vida diaria mientras los equipos de rescate reducen paulatinamente sus tareas de búsqueda de supervivientes. Estados Unidos ha comenzado con la habilitación de cuatro aeropuertos para recibir ayuda: dos en Haití y dos en la vecina República Dominicana. Unos 150 aviones con ayuda humanitaria para las víctimas del terremoto aterrizan todos los días en el aeropuerto de Puerto Príncipe, según la ONU.
Por su parte, el Banco Mundial dará una dispensa a los pagos de la deuda de Haití de 38 millones de dólares durante los próximos cinco años, mientras que el FMI dijo que su propuesto préstamo de 100 millones de dólares será libre de intereses hasta finales de 2011 para ayudar a la reconstrucción del país. En tanto, la ONU destinará 2.000 soldados y 1.500 policías más a la misión de paz de 9.000 efectivos que se encuentra en Haití.
Entre todos conseguiremos que el caos en Haítí se acabe pronto y que todos los haitianos que hoy pueden contar la mala experiencia, puedan volver a recuperar su vida, su rutina y su país.




